Parece que los diputados no tienen claro cuál es su trabajo en el Congreso, y el colmo es que pidan comida como si estuvieran en un restaurante. Ya bastante gorda tienen la billetera. Se les olvida cuántas personas existen en el país que no cuentan ni con la mitad del plato de comida que ellos se comen, y sin hacer mayor trabajo, pues se la pasan pidiendo permisos y faltando. No sean descarados, ganan lo suficiente para pagarse su propia comida, y nosotros, el pueblo, no tenemos por qué engordarlos.
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