Opinión
En la sentencia condenatoria dictada contra Belter Álvarez, uno de los individuos que formó parte del comando clandestino que allanó la residencia del periodista Jose Rubén Zamora (Presidente de elPeriódico), a mediados de 2003, se establece, con claridad meridiana, que el cobarde ataque contra Zamora y su familia fue planificado y fraguado por altas autoridades del Gobierno eferregista (2000-4), en respuesta a las constantes denuncias de los escándalos de corrupción y abusos de poder que se produjeron durante la gestión de Alfonso Portillo, actualmente prófugo de la justicia y refugiado en México.
La rabia súbita y la calma aún más inesperada.
Lo pendiente de establecer era la autoridad encargada.