El ejercicio de la función pública inhabilita –tal la norma general- para el ejercicio de la profesiones de abogado y notario y, sin embargo, los magistrados del Tribunal Supremo Electoral pueden ejercerlas. No existe norma alguna que se los impida y, en consecuencia, pueden manejarse en el foro como cualquier otro abogado, lo que también ocurre en el caso de los magistrados suplentes que integran la Corte de Constitucionalidad y otros magistrados.
Lo grave de esta situación es que resulta imposible que estos puedan desligarse de su dignidad pública y, en consecuencia, cuando atienden su bufete, en una u otra forma atiende el funcionario y, cuando litigan, no se ve en ellos tan sólo al abogado sino a la autoridad de que se encuentran investidos.
Este desaguisado está plenamente sustentado en ley, puesto que no existe norma alguna que lo impida, pero, cabe preguntarse ¿Es correcto?
El que magistrados y jueces puedan litigar y que puedan sostener abiertos sus bufetes es una grave perversión, perversión esta que, en los casos citados, está permitida por la ley.
Entiendo que, como en todo, se dan excepciones y que ha habido magistrados que jamás han hecho un uso indebido de su autoridad, pero también los ha habido, y esta es la norma, que usan su calidad como una “sutil” muleta en su ejercicio. ¿Sutil?
¿Has pensado en el abogado que convendría contratar para este caso? ¿Qué te parecía que contratásemos al Presidente del Tribunal Supremo Electoral o a un magistrado suplente de la Corte de Constitucionalidad o quizá, más modestamente, a uno de otra corte?
Si un magistrado del Tribunal Supremo Electoral se presenta a un tribunal para ver un expediente, ¿A quién ve el comisario, el oficial , el notificador, el secretario, e incluso, el juez de ese juzgado? ¿Será que se ve en él tan sólo a un abogado o será que se ve en él al magistrado?
¿Cómo ven los magistrados de la Corte de Constitucionalidad al colega magistrado litigante? ¿Lo ven como el abogado que litiga o acaso, y lo más probable, como un igual que también integra el tribunal con ellos?
En este caso, la perversión proviene de la ley y constituye una más que peligrosa fuente de competencia desleal y de desigualdad en el proceso. Y usted, amigo lector, ¿Usted qué opina?
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7 comentarios:
Juan Joch Sosa: (2008-03-10 19:32:47 horas)
Por eso es que nadie cree en las instituciones. ¡felicitaciones por el artículo!
Marcia de Penedo: (2008-03-10 19:25:26 horas)
Hubo tiempos en que se conoció como el bufete de los milagros, el bufete en que trabajaban los hijos del Presidente de la Corte Suprema de Justicia.
Es un problema moral. Sin embargo, el licenciado Valladares tiene razón puesto que bien dice el refrán que en arca abierta, hasta el justo peca y la ley al permitir el doble juego, ha abierto el arca.
Si mal vamos y, además, la ley ayuda ¡Aliviados estamos!
Admiro el temple de Acisclo Valladares que se atreve a hacer los señalamientos, siendo un abogado litigante.
Alba Suárez: (2008-03-10 17:57:57 horas)
No pudimos entrar antes al blog. La denuncia es importante pero lo que se denuncia en este caso es la propia ley. La propia ley es la perversa.
Siguimos con mucha atención con todo el grupo todo lo que ocurre en Guatemala. Saludos.
Eduardo Meléndez: (2008-03-10 17:55:11 horas)
Totalmente de acuerdo pero, ¿Cómo corregirlo?
Ibrahim Ayad: (2008-03-10 08:35:14 horas)
Entiendo entones que Manolito se equivocó al contratar primero a Adilio farras, quien solo lo metió en una bronca mas grande que la de los diputados salvadoreños y despues al "sin visa" Linares Beltranena quien solo vino a darle mas color del que tenía. Sin duda lo hizo por que los 10 actuales del TSE ya se van, se les acabó el cuello. ya no le sirven y solo esta esperando quienes serán lo proximos 10 para escoger.
Como a veces soy mal pensado, no querría el columnista enviarle un mensaje subliminal a Manolito?. Pobre patria mía...
Carlos González: (2008-03-10 07:57:46 horas)
¿Me pregunta a mi, licenciado? Como pocas veces estoy ciento por ciento de acuerdo con lo expuesto. Es legal, pero es inmoral. No hallo mejor ejemplo del divorcio que puede haber entre la legalidad y la justicia. Ya no digamos entre la legalidad y la moral. Justicia y moralidad son valores subjetivos, legalidad no. Con frecuencia se oye: Hagamos leyes justas... ¿Quién juzga la justicia? Leyes "buenas" Peor ¿Quién lo decide? En el caso expuesto, dudo que haya quien esté en desacuerdo con usted. Si lo hay me va encantar leer sus argumentos. Ofrezco, pues, entrar al blog por la tarde para ver si atiné o no con mi predicción.
G. Lemus: (2008-03-10 04:37:26 horas)
En que otro pais del el mundo se puede ser juez y parte??
7 comentarios: