La utilización de un discurso gubernamental ambiguo, que no se materialice en políticas públicas, ya no es fácilmente aprobado por un sector de líderes, organizaciones y bases mayas, quienes no aceptan que las demandas históricas y urgentes las margine el actual Gobierno. Así quedó plasmado en las conclusiones que se generaron el pasado 5 de marzo, luego del foro ¿Rostro maya en el Gobierno?
Las conclusiones dirigidas al presidente Álvaro Colom y al vicepresidente Rafael Espada plantean la preocupación porque, a 50 días de asumir el poder Ejecutivo, el balance respecto a facilitar una participación en condiciones de igualdad a los pueblos indígenas, en espacios claves del Gobierno, es negativo. Subrayan un retroceso en la gestión del presidente Colom -quien se define como socialdemócrata y preocupado por mejorar las condiciones de los pueblos indígenas- si se compara con los dos últimos gobiernos, donde el discurso fue menos explícito, pero apoyaron algunas políticas para el ejercicio del poder de los pueblos subalternos.
Los participantes plantearon una severa crítica a la actual utilización folclórica y simbólica que el Gobierno de Colom realiza de los valores, símbolos, arte, identidad y demandas del pueblo maya, actitud que catalogaron de un nuevo proceso de subordinación que intenta ocultar las necesidades y demandas de los mayas rurales y urbanos que viven en severa precariedad. En el fondo, estas acciones públicas solo fortalecen el Estado monocultural racista, extremadamente desigual y excluyente.
El colectivo se mostró en contra de la propuesta del Ejecutivo de crear la Secretaría Nacional de Desarrollo Integral de los Pueblos Maya, Xinca y Garífuna, porque desde ese ente no se abordarán las urgencias de construir procesos de desarrollo rural acorde a pueblos y regiones, no impulsarán leyes que busquen la descentralización real, no se respetarán las consultas a los pueblos indígenas ni se impondrá una moratoria a las licencias que permite a empresas trasnacionales la exploración y explotación minera en territorios indígenas ni se operacionalizará el Convenio 169 de la OIT y menos, la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU.
El documento hace un llamado de consecuencia a los pocos mayas que están en el Gabinete de Gobierno, recordándoles que su mandato es efímero, mientras las luchas y las demandas indígenas rebasan la temporalidad.
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