Centenares de personas dijeron experimentar un milagro, otras se mostraron cabizbajas.
Por: Enrique Naveda
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El sábado tuvo lugar la primera de las dos Noches de Gloria organizadas por Casa de Dios y su pastor Carlos Luna. Muchos de los asistentes declararon haber sanado milagrosamente y otros se sentían decepcionados. Mientras Valery, una niña cuyos tímpanos, se dijo, estuvieron perforados, ahora había sanado, otros permanecían inmóviles en el asiento. Anderson González llegó desde Tiquisate (Escuintla). Ayer cumplió 13 años, anteayer no se le cumplió su milagro. En orden Entonces, el pastor Carlos Luna, que a las 18:30 horas había anunciado una noche profética, quiso tranquilizar a quienes se sentían desilusionados. “El mayor milagro no es que si padeces el mal de Parkinson, dejes de temblar; sino que te acepten en la eternidad”. Durante alrededor de tres horas, Luna, que organiza las Noches de Gloria desde 1999 –ayer por primera vez en la capital-, habló de la salvación por medio de Jesucristo. Los asistentes respondieron con cánticos, aplausos, y un admirable sentido del orden y la organización. |
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