Mientras los vecinos parecen apoyar el regreso y liberación de sus concejales presos desde el 28 de febrero, la delegación del OJ teme disturbios.
Por: Redacción
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En Jutiapa, la municipalidad, la Policía Nacional Civil y la sede del Organismo Judicial forman un triángulo cuyo lado más largo no llega siquiera a los cien metros. Decir que algo sucede en una de ellas es decir que sucede en la cercanía de las otras. También al lado del parque, de la iglesia y de la Gobernación Departamental. Todo está comprimido y todo se sabe en todos sitios. Se sabe, por ejemplo, (lo afirman, sin falta, todas las fuentes consultadas) que el alcalde en funciones es Lizandro Salazar, pero que quien da las órdenes es Enrique Castillo, hermano de Manuel y alcalde él mismo de San José Acatempa. “Él se autonombró asesor técnico”, asegura un funcionario ajeno a la municipalidad, y continúa: “se bromea con que es el único alcalde de dos municipios”. En el Ministerio de Gobernación se conoce la circunstancia, pero creen no poder hacer nada dada la autonomía de la municipalidad. Tendría que ser la Contraloría General de Cuentas, dicen. El gobernador departamental, Carlos Amílcar Hernández, declaró estar demasiado ocupado en su oficina atendiendo a gente, por lo que ignora qué está sucediendo en la comuna. En apariencia, después del encarcelamiento del Concejo Municipal por firmar el nombramiento de Manuel Castillo como alcalde, todo está tranquilo. El accidente de autobús del 29 de febrero desvió la atención. Pero aunque la municipalidad funciona normalmente, o casi, la PNC ha extremado sus precauciones con respecto a los otros lados del triángulo: los agentes vigilan la municipalidad, y ofrecen seguridad perimetral al OJ. El 4 de marzo, Erika Lorena Aifán, la jueza amenazada tras haber declarado con lugar casos como el de Enrique Castillo y que el jueves salió de vacaciones, le pidió a la Corte Suprema “medidas de hecho” para prevenir la posible “quema y destrucción” de los juzgados y el “linchamiento” de los trabajadores. elPeriódico trató de entablar contacto telefónico con Enrique Castillo, pero no lo logró. ¿Qué se piensa en Jutiapa de “Manolo” Castillo y la corporación? Comerciante jubilado “Todo el municipio está a favor de la corporación. La radio dijo que los tenían que traer y decían que ojalá fuéramos como los de Occidente y hubiera un levantamiento. También “Manolito” es querido. Yo creo que va a salir con medidas sustitutivas. Lo que gusta en el pueblo es que siempre anda presentable, entacuchado, no con la camisa abierta, y da regalos. Que hagan obra, aunque sean narcos”. Funcionario estatal “Es general la inconformidad con la captura de los concejales. La gente no entiende que están presos por delitos distintos a los de “Manolo” y dicen que qué culpa tienen ellos para pagar lo que hizo el otro. Hay gente muy honorable entre los concejales, y se cree que firmaron por ignorancia e intimidación. Adilio Juárez los engañó. Ellos no se esperaban esto. Por eso la gente está indignada con el abogado.” Periodista “Yo lo aprecio. “Manolito” ha hecho buenas obras. Ha donado ambulancias, prepara festivales el Día de la Madre, apoya en las actividades con comida, regalos, premios de Q1,000, terrenos, caballos. En la cabecera sabemos a qué se dedica y los perjudicados serían los jóvenes, porque son los que fuman. En la montaña, los campesinos lo quieren, y es raro el que consume. Y les regaló palas, abono, fertilizantes. Un 75 por ciento de ellos está a su favor.” Profesional “Muchos no lo queremos pero no voy a negar que a “Manolito” hay gente que sí. Ha ayudado a muchos, y su hermano, es quien reparte los cargos en la municipalidad. Pero aquí no creo que vaya a haber disturbios. Somos famosos por ser muy machos, pero somos cobardes. El día de la manifestación se dijo que iban a llegar los antimotines y el tumulto se disolvió. Eso sí, la gente quiere que el caso venga aquí. El MP es totalmente inoperante”. Autoridad local “Hay un sector que lo respalda. Es el mismo fenómeno de Pablo Escobar. Un tipo que sabe ganarse el cariño de la gente con bagatelas. Las familias piden colaboración para construir cualquier cosa y ellos dan. Sobre todo, en la parte de la montaña hay una aceptación bastante festiva y bondadosa de él. En la cabecera, no tanto. Forma parte de una cierta cultura de políticos marrulleros”. |
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