La CICIG lleva ya el suficiente tiempo funcionando como para que podamos preguntarnos ¿dónde está la CICIG? O, lo que es lo mismo, ¿qué ha hecho la CICIG?
¿Qué piensa la CICIG, por ejemplo, de que las órdenes de aprehensión no se ejecuten? ¿No le parece que sería un tema digno de investigación establecer por qué es que determinadas aprehensiones no prosperan? ¿No cree la CICIG que detrás de la no aprehensión de determinadas personas podrían encontrase muchísimas fuerzas poderosas, ajenas al Estado? ¿Por qué no se captura a los banqueros, por ejemplo? ¿Cuál es el poder que lo impide?
Si la CICIG no logra establecerlo, poco será lo que logre establecer. Si no tiene éxito ni tan siquiera en lo visible ¿Qué podemos esperar de lo demás?
¿Acaso es que no determina impunidad el que no se capture a quienes deba capturarse? ¿Cómo procesarlos y condenarlos, sin captura?
¿Por qué no se ejecutaron las capturas cuando recién se habían emitido y resultaba muchísimo más fácil poder ejecutarlas?
Si lo hecho por los banqueros con la clarísima complicidad, con el encubrimiento o complacencia de las autoridades monetarias, bancarias y crediticias, no le parece a la CICIG un crimen digno de su atención, por qué no interesarse entonces por los asesinatos que fueran cometidos en la cárcel de El Boquerón, prisión de máxima seguridad?
Si ni siquiera puede la CICIG con esto, lo más visible, qué es lo que podríamos esperar del resto.
El secreto del éxito en materia de investigación lo determina la confianza, la credibilidad que sepan granjearse las autoridades entre la población e incluso entre ellas mismas. Perdida esta, créanme, no existe, casi, investigación posible.
La cuenta regresiva ha empezado ya a correr en este asunto y me temo que si la CICIG no se hace visible con la resolución de al menos un caso que pueda servirle de estandarte, será sumamente difícil su trabajo, carente de credibilidad alguna.
El beneficio de la duda aún persiste. Se ha visto en todo esto mucho protocolo y también se han visto muchachas bonitas, amén de haberse visto a más de alguna estridente Antígona, incorporada a su servicio y posesionada de un nuevo protestómetro, lo que en nuestros chapinismos, es un lugar o tribuna de protestas ¿Para esto la CICIG? Y, también ¡claro está! cables internacionales, que, por lo visto, la imagen internacional que se proyecte vale oro, o al menos, muchísimos euros, pero, hablando claro ¿dónde está la CICIG? ¿Se ha puesto ya acaso al frente de la investigación para poder determinar la autoría intelectual de los gravísimos crímenes que fueron perpetrados en contra de la familia de Jose Rubén Zamora? ¿No le parece a la CICIG que fueron fuerzas que hacen del Estado un instrumento las que estuvieron detrás de lo ocurrido? Es bueno que la justicia sea ciega, pero no la CICIG.
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