El Impuesto Sobre la Renta (ISR) es una invención de finales del siglo XIX que, después de haber evolucionado hacia la complejidad, progresividad y altas tasas impositivas, en los últimos años ha progresado hacia la simplicidad, proporcionalidad y bajas tasas, con resultados más efectivos en cuanto suficiencia, eficiencia, equidad, sencillez y flexibilidad.
El ISR progresivo y personalizado se masifica después de la gran depresión de Estados Unidos de América y durante la reconstrucción de la Europa occidental post segunda guerra, llegando a tasas marginales del 90 por ciento sobre la renta neta, afectando al ahorro, la inversión y la generación de empleos.
Además, proliferan las presiones, incentivos y privilegios para tratamientos diferenciados en cuanto a exenciones, deducciones y créditos para ciertos grupos de interés, incrementado el costo de fiscalización y reduciendo la recaudación.
El sistema tributario de los países más desarrollados descansa sobre el ISR porque vincula las rentas con el ahorro y la inversión, afectando a las personas (el ahorro) y a las empresas (la inversión). En los países de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación (OECD, por sus siglas en inglés), la carga tributaria es el 36 por ciento del producto nacional, compuesto por seguridad social, ISR personal, IVA, ISR empresarial y otros impuestos (incluyendo propiedad) de 26, 25, 19, 9 y 20 por ciento, respectivamente.
La tendencia reciente del ISR es hacia una tarifa uniforme y baja, simplificando la administración del tributo y reduciendo el costo de cumplimiento, logrando progresividad mediante un ingreso mínimo no imponible que permite dejar fuera del ISR a los más pobres, alto porcentaje de la población en los países menos desarrollados.
Países nórdicos, España, Chile o Uruguay han optado por un sistema dual de tasas marginales del ISR, recargado el ISR personal (50 por ciento) y reduciendo el ISR empresarial (28 por ciento), buscando competitividad sin perder equidad. La tasa única o flat tax ha prevalecido más en las economías europeas ex comunistas, que no conocían el ISR tradicional (progresivo y redistributivo, por el lado del ingreso).
Con un agujero fiscal para 2008 que oscila entre Q2 y Q4 millardos por deuda no pagada, heredada a Colom por el Gobierno anterior, el Ejecutivo tendrá que ir al Congreso para revisar el Presupuesto del Estado.
Además, deberá plantear su propia reforma fiscal, como acostumbra cada nuevo Gobierno. Ojalá que en materia del ISR, se haya aprendido de las experiencias internacionales.
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4 comentarios:
pepe rezoso: (2010-07-01 11:20:22 horas)
que gueno que pngan esta nformacion
Jorge Del Cid: (2008-03-11 15:47:42 horas)
El tema de impuestos es bien dificil de discutir ya que es claro que a nadie nos gusta pagar impuestos. Es algo asi como darle al Estado participación en los ingresos generados por nuestras actividades en las que el Estado poco o nada hace para generar esos ingresos. Yo considero que no hay impuestos (sobre ingresos, sobre consumo, sobre patrimonio, et), que sean "nefastos" como alguien opina en esta columna.
Lo que sucede en el caso de Guatemala es que no hay disciplina fiscal recurriendo al endeudamiento ante la falta de un cobro correcto, adecuado y firme de los impuestos. Hasta ahora nunca se ha visto un evasor a quien se le embarguen bienes o menos meterlo a la cárcel; cuando esto suceda entonces quizá el evasor se lo pensará dos veces antes de defraudar. Ya se, alguien dirá "terrorista fiscal", porque a todo lo que no nos gusta actualmente se le ha dado en llamar "terror". Vivo en una economía en donde la carga tributaria es mas o menos 36 a 38 por ciento, pero a cambio se recibe infraestructura, seguridad, seguridad social. Que es dificil aceptar esa carga ? claso que si. En fin, el sistema de tasación lo debe establecer el Estado de acuerdo a sus capacidades de recaudo y si las tasas bajas y únicas es la mejor estrategia pues que lo hagan evitando privilegios (exenciones) para que exista verdadera equidad.
Estuardo Ibarra: (2008-03-11 12:22:55 horas)
ya van dos articulos de este autor donde me preocupa el sesgo y el poco analisis hacia un impuesto tan nefasto como el ISR. Agarrar los ejemplos de los países nórdicos es tanto como decir que mi vecino es millonario porque tiene 3 Mercedes Benz y entonces la solución es que yo compre 3 Mercedes y estaremos iguales (????????).... el agujero fiscal se llena bajando gastos y no subiendo impuestos, esto lo sabe cualquiera. Que no va a haber "inversion social".... pues cortemos burocracia.... para que queremos 150 diputados o a la CDAG o un par de ministerios que no sirven para nada.... este tipo de análisis es el que yo esperaría de alguien de la talla de Jose Alejandro Arevalo y no un pacto fiscal que lo unico que va a lograr es atornillar a los mismos brutos de siempre... porque los demas no pagan un centavo de ISR....
Juanpa Escobar: (2008-03-11 07:08:33 horas)
Solo debería de haber un único régimen de ISR: todos pagando una tasa única sobre ingresos brutos (aunque haya pérdidas). Sin embargo, la mejor medida fiscal, es hacer que paguen los MEGAEVASORES. Inclusive se debe decir, PERO YA, qué pasó con la denuncia de Taracena y porqúe la ex ministra ex presidenta de SAT y la superintendenta dejaron PRESCRIBIR más de 5 millardos evadidos según tal denuncia. Y para que los megaevasores no sigan evadiendo a lo gigante, se necesita de un cuerpo especial de auditores absolutamente profesionales y bien pagados que se concentren en las cuentas de los susodichos, y también urgen acuerdos para la interrelación entre administraciones tributarias de países, para investigar las abultadísimas facturas emitidas por empresas creadas en el extranjero por los mismos megaevasores para simular aquí gastos deducibles. El mecanismo lo utilizó ya un dueño de telenoticiero que facturaba desde Panamá con una su empresa creada allá para no pagar impuestos aquí. Volviendo al asunto de la denuncia taracenil, ¿qué corona tienen esas señoras para que nadie les pida explicación sobre porqué no tomaron acciones para el seguimiento de la denuncia?. Ya sé: hay órdenes terminantes del Zar para no agitar el tonel y que no flote la basura.
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