Un hecho social poco conocido, pero que se puede evitar.
Roberto Gutiérrez Martínez
En días recientes se conoció la infausta noticia de la muerte de un controvertido periodista y poeta; y luego, la especulación sobre las razones de su muerte, que transcurrieron desde un suicidio hasta un crimen político. Serán las entidades responsables quienes esclarezcan las razones del fallecimiento, y ojalá su pronunciamiento sea pronto y certero.
Sin que mi intención sea desde ningún punto de vista opinar sobre la causa de muerte en este triste caso, pues no conocí al escritor y apenas sus escritos, me permito trasladar unas reflexiones sobre el suicidio, como un hecho social poco conocido y el cual, en muchos casos, se puede evitar si con tiempo se toman las medidas oportunas, como veremos en el texto que sigue a continuación.
Fue Émile Durkheim, sociólogo francés nacido en 1858 y muerto en 1902, quien por primera vez plantea que el suicidio es un acto individual que se conceptualiza como un fenómeno social. Ello quedó acuñado a través de su acucioso estudio en el que analiza los estados psicopáticos así como los factores de raza, herencia e incluso cósmicos que intervienen en la decisión personal al suicidio, incluyendo la imitación como una causa. En el estudio, Durkheim afirma que no existen razones morfológicas, y que, por tanto, la única forma de catalogarlos es mediante una categorización por pertenencias religiosas o de estado civil, a las que denomina como “egoístas”; otras a las que denomina altruistas, y que refieren a las situaciones bélicas y conflictos nacionales cruentos; y las causas anómicas, en las que el fenómeno lo estudia en relación con las crisis económicas y los conflictos conyugales. En su análisis, Durkheim no estudia las causas psicológicas o morales del suicidio, sobre lo cual han elaborado otros científicos, desde Freud hasta Bergler, cada uno formulando una explicación diferente.
Lo que ha hecho del estudio de Durkheim sobre el suicidio un clásico, es la metodología utilizada para el mismo, en el que de forma exhaustiva cataloga los suicidios cometidos en diferentes países europeos (Italia, Bélgica, Inglaterra, Noruega, Austria, Suecia, Baviera, Francia, Prusia, Dinamarca y Sajonia), durante el período de 1866 a 1878, para los que elaboró estadísticas por provincias, por confesión religiosa de los suicidas, por sexo, por deficiencias mentales comprobadas, por situación económica y ¡hasta por el clima!
Según este autor, el suicidio reviste generalmente el carácter de un gesto íntimo, privado, de manera que quien proyecta suicidarse no habla de su propósito con nadie, excepto en el caso de los suicidas “exhibicionistas”. Por esta reserva es que las razones precisas y profundas que motivan la decisión del suicida permanecen casi siempre ignoradas. Desde la psicología se ha estudiado el suicidio, y se ha llegado a determinar que las principales causas son la depresión y la desesperanza, aun cuando estas no necesariamente conduzcan a la comisión de suicidio. Es, incluso, peligroso asumir que estas circunstancias puedan causar suicidio, pues deben existir otras condicionantes. En todo caso, es de observar con atención a las personas que caen en estados depresivos con frecuencia, para apoyarlas con comprensión y cariño; y cuando el caso es grave, acudir a un profesional. Otras causales encontradas son la esquizofrenia, las enfermedades graves, así como el abuso en el consumo de drogas o alcohol. En los países desarrollados (que no el nuestro), el suicidio está entre las diez causas principales de muerte; e igualmente, en algunos países asiáticos y del norte de Europa, el suicidio es una de las principales causas de muerte entre los jóvenes, la segunda causa concretamente.
Lo importante a considerar es que el suicidio se puede evitar mediante controles externos, como el demostrar interés y preocupación por la persona deprimida o desesperada, acompañándola con recursos morales, especialmente con la adhesión a la religión. Y a partir de ello, se puede abocar a los recursos internos, especialmente a la conciencia y sentimientos de responsabilidad de la persona atribulada. En todo caso, lo recomendable es recurrir a un profesional que pueda dar la asistencia a la persona que demuestra intenciones suicidas, así como a la familia y amigos cercanos que puedan influir positivamente para evitar la desgracia. Ya Durkheim apuntó en su estudio del siglo XIX que el índice de suicidios disminuye en la medida en que las personas se hallan integradas en conjuntos sociales o en colectividades mediante vínculos fuertes y constantes.
Así, aun cuando sociológicamente se plantea el suicidio como un fenómeno social de aquellos que quieren sustraerse radicalmente a sus propias obligaciones y de excluirse de la sociedad, este puede evitarse si se diagnostica oportunamente, y se ofrecen las medidas para evitarlo, de preferencia aportadas por profesionales.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
4 comentarios:
Julio Calderon: (2008-03-14 15:46:44 horas)
Si fueron existencialistas o no, no se, pero si se que fueron filosofos que es lo importante y lo que cuenta, verdad?
Tono Fuentes: (2008-03-13 16:33:26 horas)
Ni Kant, Ni Hume fueron filosofos existencialistas.
Julio Calderon: (2008-03-13 15:28:05 horas)
Filosofos existencialistas tienen diferentes opiniones al respecto. Emanuel Kant, por ejemplo, No lo apoya y se opone decididamente al suicidio, argumentando que se deve de vivir o bien existir, a todo precio o costo, no importa cual, otros filosofos como Hume, apoyan decididamente el suicido, argumentando diversas razones. Yo comparto decididamente los pu ntos de vista del primer filosofo en mencion Emanuel Kant.
que bueno que hayan escrito sobre este tema, en chiquimula hemos documentado en los ultimos tres años mas de treinta suicidios. todas y todos se han suicidado tomando la famosa pastilla de fotoxin (pastilla de curar maiz) el promedio de edades es de 12 hasta 32 años. Salud: no tiene un componente de salud mental. No se prohibe la compra de dicha pastilla cualquier persona tiene acseso a la misa. Hay que visibilizar este tipo de muerte no importando que sea periodista, poeta, campesino, maestro. todos son seres humano. cualquier informacion en la PDH de chiquimula.
4 comentarios: