Todos los Domingos de Ramos, Alejandro Campos y su centuria de romanos escoltan la procesión de San José.
Por: Gabriel Arana Fuentes
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Guatemala duerme. Son las 4:00 de la mañana. Alejandro Campos alista a la centuria romana del Santuario del Señor de San José en la zona 1. Todos los Domingos de Ramos, él y su séquito son parte del cortejo durante el recorrido de la procesión. Es el Centurión, el líder de los soldados romanos, a los que pertenece desde hace 33 años. Su trabajo es estar a cargo de los 114 romanos que componen el pelotón. Vela por el orden y marca el ritmo al que avanzan las estaciones y los estandartes. Cuando es necesario detener o aligerar el paso, hace una señal a uno de sus seis oficiales, estos la trasmiten sucesivamente. La centuria de la iglesia de San José se fundó en 1955. “Nunca me llamó la atención ser cucurucho –cuenta Campos–. Vi la procesión de San José y me interesó ser romano. Siempre me ha gustado el deporte de las pesas y supuestamente, uno se mira mejor con el traje. Al principio lo hice por imagen, digámoslo así. Pero ya conforme estuve metido, lo hice por fe. Un vecino mío era romano y le hablé: ‘Mire usté, ¿qué hay que hacer para ser romano?’. Él me bajó la moral. Me dijo. ‘Usted no aguanta’”. Bueno para romano“Durante 14 años trabajé en muebles Siesta –continúa–, y un día, mi vecino de labores me dijo: ‘Vos estás bueno para romano’, y le conté mi historia. Me respondió: ‘Yo soy jefe de los romanos, y vos y yo tenemos la misma altura. Si tenés tiempo, pasá a la iglesia y decí que vas de parte mía, que te midan’, así fue como entré”.“Ahora que soy Centurión, y me piden ingresar, yo le digo a las personas que si hay oportunidad, yo les ayudo. Hay unos que aguantan, otros no. Uno aguantó solo un año. Pesaba 200 libras, una mole, y cuando salió de romano se miraba impresionante, por el tamaño y todo, pero no aguantó”. “Desde 1975 estoy en esto, pero al inicio resentía aquello que mi vecino me había dicho. Estaba molesto. Cuando me dieron mi uniforme para cambiarme el Domingo de Ramos, vi que mi vecino se estaba cambiando y me fui a poner a la par de él. Ya cambiados, me vio y yo le dije: ‘a ver si aguanto’, y hasta la fecha sigo. Tres años fui soldado raso, y ya cuando salí de oficial, él ya no salió. Ya no sale y no sé por qué”. ¿Ya no aguantó? De plano, puede ser. Al inicio participé por lucirme, ahora es otra cosa, llegamos a servirle a Dios, ya es por fe y tener aquello de decir ‘yo hice esto, y estoy haciendo esto’”. Alejandro Campos, Centurión> Tiene 60 años de edad. Ebanista de profesión, presta sus servicios a la iglesia de San José. Por ese trabajo recibe un salario.> Fue campeón nacional de Potencia en 1985. La halterofilia le ha ocasionado dos lesiones, una hernia en la columna y otra en la vesícula, las que fueron operadas. De lunes a viernes entrena una hora diaria. Tiene un gimnasio en su casa y cobra a sus vecinos Q50 al mes. > Tiene tres tatuajes. El del antebrazo derecho, es un ancla con un pez que se hizo hace 30 años. Los otros dos se los hizo hace 14, cuando se separó de su esposa: una virgen de Guadalupe en el brazo izquierdo y una cruz en el brazo derecho. Según Campos, fue la Virgen la que intercedió por él, para no volverse alcohólico. “Se oye que el que carga tatuajes es marero, pero dependiendo qué clase de tatuajes. La Policía me ha parado y no me dicen nada cuando ven mis tatuajes”. > La centuria romana carga tres veces durante el cortejo. El que quiere ser romano tiene que llegar y postularse, se le toman medidas (1.45 m como mínimo), y lo apuntan como aspirante. Debe llegar el Domingo de Ramos y si alguno de los romanos inscritos falta, el aspirante toma su lugar. > Los romanos cargan en el Parque Colón en la 11 avenida entre 9a. y 8a. calle. El segundo turno es frente al Hospital General en la 1a. avenida de la zona 1. Y la tercera vez, es el penúltimo turno, antes de la entrada de la procesión a la iglesia. Los romanos pagan Q30 por turno y no reciben ningún tipo de salario. > Todo el equipo es hecho en Guatemala. El yelmo y el peto son hechos con fibra de vidrio, la escobilla del yelmo es hecha con pita. Las cáligas o botas romanas son de suela y cuero. Las hachas, espadas y lanzas varían del material del que están hechas. Meses antes el equipo se limpia y lava. |
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