Se supone que estos sean días de piedad y penitencia, pero resulta difícil dejar de comentar lo que ocurrió con el ahora ex gobernador de Nueva York. No se puede desear a alguien un final de carrera pública más miserable.
Una semana atrás, en esta misma columna, reflexionaba sobre ese carácter voluble de los latinoamericanos, capaces de inflamarnos en un momento y al siguiente sonreír cordiales y fingir que se olvida lo pasado. Piense ahora en los estadounidenses. ¿Cómo entender su fijación con el moralismo y su deleite por exhibir a quien peca? La recurrente comparecencia pública con el gesto contrito y la mirada al suelo o perdida. La estoica presencia de la mujer al lado del gran pecador. ¿Se imagina alguien a la esposa del Presidente de Guatemala en una situación semejante? Recuerde nomás a la esposa de Jorge Serrano cuando este bajó del avión que lo traía de tomar aquella malhadada sopa de cebolla. No era solidaridad precisamente lo que Magda de Serrano quería expresar en aquel día.
Pero el gobernador Eliot Spitzer cavó solo su propia tumba. Se construyó una imagen y un prestigio de luchador por la ética, que hizo muy deseable su caída. Todos los medios de su país han estado afanados por la cobertura del caso. La legión que sigue a personajes de la farándula, como Britney Spears por ejemplo, no supera los 20 fotógrafos en un día cualquiera, pero a Spitzer le han hecho guardia al menos 70 periodistas frente a su casa y en la oficina. The New York Times apenas logra extraer unas palabras de la prostituta, una hermosa trigueña de 22 años, cuya mayor preocupación es que la estigmaticen como un monstruo, igual que le pasó a Mónica Lewinsky. Su temor es fundado, a partir de esa especie de frenesí por conocer hasta el más ínfimo detalle de la vida de la jovencita, escudriñando su pasado, revelando el monto de sus ingresos, describiendo su pasión por la música.
Los blogs estilo gawker.com o drudgereport.com han reportado el asunto como si fuera la segunda venida de Cristo o la caída del Muro de Berlín.
Lo previsible es que en unos cuantos meses tanto Eliot Spitzer como su esposa reciban la oferta de alguna casa editorial para escribir su historia al estilo de “Mi problema y cómo lo resolví”. Y a no dudar se convertirá en un éxito de ventas y así se cumplirá de nuevo ese grotesco espectáculo de rentabilizar el peor de los fracasos (aquí me inspiró el título de una canción de el Buki).
Me temo que las historias de los héroes caídos que hacen lo posible por levantarse empiezan a prender también en Latinoamérica, y ya les vamos tomando el gusto. Su contribución han hecho sin duda esos especiales de televisión por cable, estilo E Entertainment Television, donde se exhiben los trapitos al sol de los famosos. Al rato se explica que su mal proviene de una historia de sufrimiento, que si las presiones, que si la infancia desgraciada, que si era adicto y lo suyo es una patología comprensible. Luego encuentran a Cristo y se empieza a resolver el problema. Nomás que en el caso de Spitzer no le queda ese consuelo. Él es judío.
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6 comentarios:
Marco López: (2008-03-20 13:04:31 horas)
imaginense que a la pareja presidencial tenga ese affaire,Ya me imagino a Alvaro colón en el banquillo de los acusados con su carita angelical y la señora Sandra con esa mirada de perdón, usted juzgue.
MANN PELLECER: (2008-03-18 19:54:03 horas)
Cuando las esposas dicen NO. El resultado es, que el marido sale a buscar a la calle.
Siento que este tabú debe salir a luz, muchas mujeres no les gusta el SEXO, no deseo ser mal interpretado, porque muchísimas prefieren las caricias y sentirse amadas así, mas que tener coitos. Y por otro lado, gracias a todas las que les fascina y lo hacen espectacular.
mannpellecer@yahoo.com
Carlos González: (2008-03-17 19:41:50 horas)
¿Quién peca más? ¿La que peca por la paga o el peca por pecar?... Sor Juana Inés de la Cruz. ¿Hoy sigue en pie el dilema? Cuando menos ridículo, digo yo. Coincido con el señor Rosales, nomás que a Clinton le salió de gratis... hasta donde se sabe no pagó ni un penique ¿habrá cobrado? ¡Dios! Ojalá que no. Señor Lambert, los que tienen sobrinas a llenar son los curas... de cualquier nivel. Los políticos las exhiben como trofeos, como haría yo si Dios me depara en suerte una patoja así
bruno lambert: (2008-03-17 15:26:02 horas)
Hasta Clinton tuvo su P..A, a la par!
Casi todos los dîputados, Gobernadores, Ministros, etc tienen la " sobrina" a la par!
No es algo nuevo en el mundo!
Antonio Rosales: (2008-03-17 14:14:11 horas)
Por lo menos este tuvo mejor gusto que Clinton.
Rodolfo Samayoa: (2008-03-17 11:04:10 horas)
Escandalos sexuales como ese siempre dejan mal parado al hombre pero casi nunca a la mujer, y es que a mi juicio tan culpable y proscrito es el que compra sexo, como la que lo vende....pero en una sociedad tan llena de hipocresia como la capitalista, el hombre al desague y la mujer al pinaculo. A la tal Ashley ya le hicieron ofertas para salir en la portada de penthouse, sus canciones casi nadie las ha escuchado pero ya son un exito en la red, y seguramente va a vender los derechos de su historia para un libro, una pelicula, una telenovela etc, etc, etc y se convertira en el simbolo de la opresion sexual en el que las mujeres son "victimas" y los hombres "victimarios". Insisto a mi punto de vista los dos delitos son punibles tanto el compra un cuerpo para el placer, como quien lo vende por dinero o favores. O todos hijos o todos entenados.
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