La mayoría de ellos se las ingenia para sobrevivir.
Hugo Maúl R.
Treinta años lavando carros se dice fácil; las manchas en sus brazos demuestran lo contrario. En el mismo lugar todos los días, de sol a sol y bajo el sol. Sin seguridad alguna de que podrá llevar algo de dinero a su casa; sin certeza alguna de que mañana podrá regresar a su lugar de trabajo. Y por si esto fuera poco, muchos los consideran ladrones por el hecho de trabajar en la calle. A pesar de estos inconvenientes, el Canche, como le dicen, se las ingenió para sacar a sus cinco hijos adelante.
Si mal no entendí, dos de ellos ya son graduados universitarios y los otros tres estudian la secundaria. Una historia digna de admiración, que seguramente se repite incontables veces a lo largo y ancho de nuestro país. Millones de personas que, como el Canche o cualquiera de sus amigos de la cuadra, se esfuerzan día a día por salir adelante y ofrecer un mejor futuro a sus familias. Millones de personas cuyas historias permanecen olvidadas simplemente porque les tocó vivir en la marginalidad. Estar al margen no significa, necesariamente, estar en contra la ley. Al menos, no en contra de leyes justas que busquen promover el bienestar general mediante el respeto de los principios que rigen el intercambio libre y voluntario. A lo mejor sí, en contra de leyes y reglamentos ilegítimos, injustos e infuncionales dadas las particularidades de nuestro sistema económico.
Aunque hacer negocios en Guatemala nunca ha sido fácil para nadie, llámense empresarios formales o informales, micro o grandes empresas, comerciantes o productores. La diferencia radica en que algunos de ellos, sobre todo los grandes y medianos empresarios formales, tienen la capacidad de hacer oír su voz ante las autoridades y de vez en cuando sus sugerencias son tomadas en cuenta.
Los micro y pequeños empresarios, sobre todo informales, usualmente carecen de esos mecanismos.
Las autoridades generalmente no quieren saber nada de ese tipo de negocios. Negocios que, a pesar del disgusto de muchos alcaldes, permiten que millones de personas se ayuden a sí mismos para salir de la pobreza, o al menos para no pasar a engrosar las filas de quienes demandan del Estado soluciones inmediatas a todos sus problemas. Empresarios informales como el Canche, generalmente, solo reciben persecución y amenazas por parte de las autoridades. Y aún así, la mayoría de ellos se las ingenia para sobrevivir, mandar a sus hijos a la escuela, apoyar a sus compañeros y, sobre todo, para satisfacer a sus consumidores. ¿Cuánto más no podrían hacer si los tomáramos en cuenta? No puedo recomendar que lleven sus carros a lavar a donde el Canche. No vaya ser que algún funcionario municipal de esa ciudad decida prohibir el estacionamiento de vehículos en esas calles.
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4 comentarios:
Samuel Perez: (2008-03-17 20:18:54 horas)
El fin justifica los medios?
Yo conozco otros canches que venden CDs piratas (copiados) en al sexta y asi han salido de la pobreza.
Que tal analizar la informalidad también desde este aspecto?
Oscar Paniagua.: (2008-03-17 17:57:39 horas)
Es un insulto llamar empresario a un humilde trabajador del sector informal. Ahora nuestro autor nos viene con esas. Así queriendo esconder la cruda realidad de nuestro país. El canche no es el primero. Ud. encontrará varios lavadores de carros que al terminar su jornada en el campus de la zona 12, se van a las aulas y han terminado su carrera. Bravo por ellos, ya que el sistema los ha marginado, pero al final, han sabido salir adelante. Que conste que nosotros tampoco venimos de sectores altos, por lo menos en mi caso, aunque me hice universitario y tengo varios postgrados obtenidos en el extranjero, no olvido el origen de mis padres, uno maestro y la otra obrera. muchos saludos.
Marcos M. Crovella : (2008-03-17 15:41:05 horas)
Yo conosco a una pareja de apellido Tsirín que en lo particular él toda su vida a vendido el diario que dice ser independiente, honrado y digno y al salir otros pués también, siempre recibe sus maletas de papel en Escuintla y su centro de trabajo es la Gomera, municipio del departamento antes mensionado, la señora siempre vendiendo sus atoles para ayudar a su marido, los hijos, uno tiene una abarroteria con su esposa, uno es tiempador en una parada rapida sobre la 1ra, avenida y las hijas: una se fué a Canada y como el mariachi era Guanaco se vino de regreso por no aguantar los malos tratos, pero a chambiar. total, para no hacer larga la historia: de atol y periodicos tienen una casa propia que tiene 8 cuartos una pila tipo tanquesito al medio y todos viven bién y honradamente, la pareja cumplio con darles buen ejemplo y educación hasta donde quisieron, aportan con su esfuerzo a que este pais camine y con esto queda demostrado que cuando se trabaja duro pero también se tiene control sobre como van y como estan los patojos, el resultado son ciudadanos trabajadores y honrados.
Las historias verdaderamente son muchas, por mi parte conozco muchas más porque vengo de una cuna pobre. Esa gente es la que da gusto tenarla de amigos, porque al igual que uno salieron adelante y se esforzaron por darle a esta bella tierra seres de bién.
sergio licardie V.: (2008-03-17 11:48:06 horas)
Hay algunos conceptos fuera de tono en el tema. Quiere un negocio donde no tenga que invertir, las materias primas se las regalan, las utilidades son altísimas, pero pocas. Pongan un comercio informal. El Canche tiene uno y sus hijos son universitarios, mientras hijos de los maestros andan de maras porque estos solo viven de un sueldo fijo y no enseñan el esfuerzo físico para ganarse el pan. A un padre le pagan el salario mínimo y más, para que envíe a sus niños a mendigar, con uno que contrata niños para ese trabajo. Los alcaldes no se disgustan con esos negocios. Son el éxito de sus empresas. Venden el metro de calle a precios más altos que los locales fijos, no dan recibo y sostienen a sus secuaces policías municipales, además los manipulan políticamente y los hacen manifestar cuando se les antoja. Si no tiene de que vivir hay miles de comercios informales de mucho trabajo pero que puede empezar con $10.00 USA.
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