Son el último grito de la moda en Estados Unidos, tanto que ya existen los “lash lounges”, o especie de salones de belleza repartidos en pequeños cubículos, donde sin parar se aplican estas extensiones de pestañas.
Son el último grito de la moda en Estados Unidos, tanto que ya existen los “lash lounges”, o especie de salones de belleza repartidos en pequeños cubículos, donde sin parar se aplican estas extensiones de pestañas. Dicen que quien se las pone no puede dejar de usarlas.
No son pestañas postizas, sino extensiones de pestañas semipermanentes que duran hasta 60 días, eso sí, con un par de retoques de por medio. Las mismas están hechas de fibras sintéticas para lograr la apariencia más natural posible, ya vienen curveadas y se hacen a la medida del cliente. “Debemos colocar pestaña por pestaña sobre los párpados de la persona, por eso se usa un adhesivo cuyo ingrediente principal es el mismo que utilizan los cirujanos plásticos de Estados Unidos en heridas abiertas, por eso no daña los párpados ni las pestañas”, comenta Belu de Valdés, profesional autorizada de Extreme Lashes.
El proceso no es doloroso. La persona se recuesta cómoda y relajadamente en una cama de masaje, y después de preparar sus ojos con parches de colágeno, debe cerrarlos para que durante unas dos horas y media se le apliquen las extensiones, una por una, sobre cada una de sus pestañas propias.
“Los retoques deben llevarse a cabo después de dos y cuatro semanas del procedimiento. Y es que, la vida normal de una pestaña natural es entre 60 y 90 días, luego se caen y nacen otras, por eso se reemplazan las extensiones que se fueron con ellas”, explica de Valdés.
Una vez puestas las extensiones, no hace falta usar rimel (pero si lo hace, es importantísimo que no sea contra agua), se puede nadar con ellas sin problemas, y si hace falta, llorar durante horas. Existen varios tamaños de pestañas, diferentes anchos y distintos colores, según el gusto del cliente. “Yo recomiendo usar diferentes largos para que se vean más naturales. Por lo general, se ponen entre 40 y 50 pestañas, aunque se puede llegar a colocar 60 extensiones, y se usan unos 6 diferentes largos”, agrega de Valdés.
Como se trata de un procedimiento delicado, la aplicación debe llevarla a cabo un profesional certificado por la compañía, en este caso Extreme Lashes, con sede en Texas, Estados Unidos. El precio de introducción de las extensiones es de US$150, que incluye el set y la aplicación de las mismas. Valdés recomienda que el día del procedimiento no se use rizadores mecánicos en las pestañas ni rimel, que no se lleve puestos lentes de contacto y que se utilice un limpiador a base de agua (nunca a base de aceite) sobre los párpados antes de llegar.
Más información en salón de belleza Blu, teléfono: 2333-6083 y 2333-6324.
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