Guatemala está marcada por una alta conflictividad.
A diario podemos encontrar noticias que evidencian esta afirmación. Tan es así, que la misma Oficina del Procurador de Derechos Humanos ha realizado un “mapa sobre la conflictividad”.
Conflictos agrarios, laborales, étnicos, electorales, de gobernabilidad, de familia, son tan solo una muestra, de suyo muy importante, sobre la conflictividad social que nos aqueja. Ahora bien, ¿el conflicto, sea de la naturaleza que sea, es malo en sí mismo? Yo me atrevería a decir que no. Lo que puede ser malo es la forma en que lo tratemos. Expertos en “conflictología” consideran que esta realidad social, bien tratada, puede ser una forma de avanzar. Me encontré con un texto excelente del autor argentino Alejandro Ponieman, titulado Qué hacer con los conflictos, donde entre otras cosas, describe la naturaleza de cualquier conflicto de la siguiente manera: 1.- es inherente a la vida gregaria; 2.- es un medio natural de motivación para el cambio; 3.- no es negativo ni positivo, sino una eventualidad que forma parte de la interacción social; 4.- es un proceso energético en curso, potencialmente favorable o desfavorable; 5.- no es un desafío ni una competencia, sino una advertencia de ruptura del equilibrio y necesidad de reestructurar la situación o la relación; 6.- no es generalmente indicador de quién tiene la razón o quién no la tiene, sino de la existencia de diferencias intersubjetivas o cambios que alteran los equilibrios logrados; y 7.- el curso que siga el proceso depende exclusivamente de su manejo. Otro importantísimo aspecto sobre el tratamiento de la conflictividad es el objeto o fin último de su resolución. ¿Se trata de alcanzar la paz o bien, por medio de ella, la concordia? Guatemala es un buen ejemplo: la fraternidad y concordia deben ser el fin o destino y no solo la paz. Desde 1996 firmamos los Acuerdos de Paz y, sin embargo, algunas de las causas que dieron origen al conflicto armado se han agravado. Por lo tanto, es indispensable que tanto el Estado como la sociedad civil aprendamos a abordar nuestra realidad conflictiva y tratarla correctamente. Ello requiere la participación de expertos en diversas disciplinas, como la psicología, la antropología, la sociología y el derecho. Debemos privilegiar el diálogo sincero con metas concretas.
Es evidente que no hemos hecho ese esfuerzo hasta el momento.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
2 comentarios:
Jacobo Méndez: (2008-03-28 20:49:42 horas)
¿No es el conflicto generalmente resultado del abuso ejercido por uno en contra de otro?, entonces, ¿como poder ver el conflicto como algo neutral cuando sus efectos son siempre malos para una de las por lo menos dos partes que se requieren para que haya un pleito? ¿no será que el conflicto es la ausencia de paz, y de ahi que en efecto si sea malo y no neutral, mucho menos bueno? Ojala que el autor de la columan siga exponiendo su argumento y tocando el tema. Saludos.
Carlos Alberto Asturias Paz.: (2008-03-28 07:21:39 horas)
En el local de la PGN se llevo a cabo una reunion sobre El Agua, los asistentes se contaban con los dedos de la mano, es decir no hay interes ni en el agua, recurso natural de sobrevivencia, el Procurador se excuso de asistir, que podemos esperar. ¿Es o no obligacio n
del gobierno asegurar ese recurso a nivel nacional o debe crease otra institucion nueva.? cedula P17-5194
2 comentarios: