París 2005, suscripción de la Declaración sobre “Eficacia de la Ayuda al Desarrollo”. Guatemala es signataria de la misma.
La preocupación que gravita en este proceso es el reconocimiento de donantes y recipiendarios, que la “ayuda al desarrollo” no ha logrado desencadenar los procesos necesarios o suficientes para promover el desarrollo en los países socios (eufemismo utilizado para referirse a los países recipiendarios de la ayuda). Esta declaración adquiere para Guatemala particular importancia, por cuanto en la misma se asumen compromisos guía para el desenvolvimiento de la Cooperación Internacional. Estos compromisos, de cuyo cumplimiento depende el mejorar el impacto de la cooperación, pueden sintetizarse de la siguiente manera:
apropiación: cuyo significado fundamental estriba en que el país socio (verbigracia Guatemala) define, coordina y ejerce control sobre sus políticas de desarrollo. Es decir, desarrollo endógeno y autónomo. Alineación: los donantes se alinean a las estrategias de los socios, a sus instituciones y sus ritmos. El rumbo lo definen los gobiernos socios. Armonización: Los donantes se comprometen a armonizar sus políticas, instrumentos, indicadores y formatos para facilitar la realización de evaluaciones e informes, cuyos resultados sean aplicables a la totalidad de donantes. Es decir, armonizar y simplificar, requerimientos e instrumentos por parte de los donantes. Gestión orientada a resultados. Concreción de metas. Mutua responsabilidad: este, a nuestro juicio, es uno de los elementos fundamentales, pues hace al cooperante responsable del efecto de su cooperación, situación que al momento no se produce. Es la declaración un instrumento valioso para que Gobierno/sociedad, diseñemos lo que será la política de cooperación al país. Corresponde a los guatemaltecos situar las rutas y problemas a atacar. En consonancia con el espíritu de la declaración, la política de cooperación debe diseñarse de forma participativa, y es aquí, en donde las Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (de amplia experiencia en la materia) tienen un papel ineludible.
La Declaración de París será letra muerta, si el Gobierno no la reivindica. La oportunidad debe aprovecharse para vincular a la cooperación internacional a contribuir a resolver la problemática estructural del país; compromiso que siempre ha rehuido. Los signatarios de la declaración: Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea y diversos gobiernos, constituyen el cien por ciento de los donantes y prestamistas al país.
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