Las defunciones por desnutrición quedan asentadas en el Registro Civil de Santa María Chiquimula, Totonicapán, lo cual podría disminuir el subregistro.
Por: Claudia Palma
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El libro más antiguo es de 1888, opina uno de los registradores civiles de la Municipalidad de Santa María Chiquimula, en Totonicapán. Podría decirse que toda la genealogía del pueblo, de 37 mil 520 habitantes, está encerrada en esa pequeña habitación, en el segundo piso de la comuna. Durante los dos últimos años, en las hojas de esos libros hay un dato por demás curioso. En 25 casos de defunciones registradas entre enero de 2006 y marzo de 2008, se certificó la desnutrición como la causa de la muerte. Se trata de una práctica casi en desuso, a decir de los expertos en nutrición consultados, pero que de ser aplicada con frecuencia generaría menor cantidad de subregistros del flagelo. Juan José Artola está a cargo del Centro de Salud de Santa María Chiquimula, y es el principal responsable que ahora la comunidad cuente con datos más fiables acerca de la desnutrición. La cantidad de pacientes que Artola atiende supera, incluso, la de cualquier médico en Quiché, uno de los departamentos con mayor carencia de galenos y que, según el último censo del Colegio de Médicos, alcanza una tasa estimada de 1 por cada 11 mil. Él y otro colega suyo atienden a un promedio de 18 mil 760 habitantes. Esperamos pronto la llegada de dos nuevos compañeros, dice. de neumonía Aunque el trabajo es mucho, Artola se ha dado a la tarea de hacer “necropsias verbales”. Más del 80 por ciento de las razones de las consultas en el centro de salud se debe a enfermedades respiratorias agudas -neumonías la gran mayoría- explica. Decidió visitar a los familiares de esos pacientes, de quienes se sospechaba murieron por esa causa. Los entrevistó acerca de sus hábitos alimenticios, posibles pérdidas de peso y las razones que la originaron. También les preguntó si cuando tosían expulsaban un moco amarillo o sangre, si su piel estaba pálida y demacrada o si experimentaron síntomas de anemia. Luego, certificó en las actas de defunción que sus pacientes -21 adultos y 4 niños- murieron por desnutrición. Según el coordinador de la Oficina de Planificación Municipal, Pedro Alvarado, el índice de desnutrición infantil alcanza el 32 por ciento. |
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