Están de moda las fiestas “privadas” de colegios por las noches en la Zona Viva. Lo inexcusable es que ofrecen licor a los alumnos y no sería nada extraño que ofrecieran drogas también. Hace un par de noches, observé a estos muchachos con trago y cigarro saliendo de uno de estos lugares. No faltaban altercados que pronto llegaría a las manos. Esta práctica se da también en conciertos y fiestas en las playas, sin que las autoridades hagan algo al respecto. Estoy de acuerdo en fiestas para divertirse, pero con responsabilidad y seguridad.
No esperemos que nuestros hijos padezcan de una adicción o que haya un incidente con graves consecuencias para poner cartas en el asunto. Señores organizadores y autoridades; vender licor a menores de edad es delito, aunque sean fiestas “privadas”, ¡que de privado no tienen nada porque entra el que paga!
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