El grupo Alquimia, celebró sus ocho años de vida. Y lo hizo con un
concierto el pasado jueves 27, en el teatro de cámara del Centro
Cultural Miguel Ángel Asturias.
Jorge Sierra/Mondo Sonoro
El grupo Alquimia, celebró sus ocho años de vida. Y lo hizo con un
concierto el pasado jueves 27, en el teatro de cámara del Centro
Cultural Miguel Ángel Asturias. Por lo que pudo constatarse, no es un
grupo de gran convocatoria. Y el escaso público presente pareció llegar
más bien por escuchar al invitado especial, al guitarrista de
Minnesota, EE.UU., Trace Bundy.
El
cuarteto ahora dueto, integrado por Walter Gómez y Javier Quiñónez, se
puso en marcha para desplegar un repertorio de nueva trova y nuevo
canto. Ya sabe, se invocó a Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Auté, Charly
García, Pedro Guerra, y se entonó la única de su propia autoría, No te
cambio. No entro más en detalle aquí, pero imagínese guitarras
acústicas a tiempo lento y un canto sosegado y circunspecto, muy
parecido a una puesta en capilla.
Le tocó el turno a Bundy, de
visita al país gracias a la Fundación Agros. Solo con su guitarra
electroacústica Breedlove, desplegó un repertorio de piezas originales
que pasean entre el bluegrass, el folk y el rock, algunas
pertenecientes a su nuevo disco, Missile bell, como Comunion, Love
song, Stone serenade, y ya clásicas de su repertorio como Dueling
ninjas. Su cuerpo de trabajo abarca cinco álbumes. Su querencia por
el rock y otras músicas, hizo escuchar al respetable un popurrí de
piezas de Survivor, Queen, Nirvana, Deep Purple, pero también a Eminen
(rap).
Lo que hace este guitarrista autodidacta, es hallar en
cada pieza, un pretexto para alardear una serie de recursos: toca las
cuerdas como todos, pero también hace slap, tapping (martilleo con los
dedos de las dos manos sobre el brazo del instrumento), extrae otros
sonidos con los capotrastos (llega a utilizar hasta cinco), golpea la
caja con la palma de la mano para crear ritmo, y produce armónicos
particulares manuales o con la ayuda de un pedal multiefectos.
Su
estilo es diverso y sus influencias amplias. Bundy explica: “Mi estilo
musical continúa cambiando conforme experimento con diferentes ideas y
exploro nuevos territorios”. A razón de ello, no es extraño que en sus
conciertos, Bundy tenga siempre algo diferente qué decir, en particular
para el oyente medio, porque para algunos de sus colegas, lo suyo no es
nada novedoso, su sonido carece de attack y relega la riqueza armónica.
En resumen fue un buen momento para disfrutar malabarismo a
borbotones, infrecuentes estilos de música escuchados en este país, y
numerosas ideas modernas para encarar la guitarra electroacústica.
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