Así se titula el artículo que aparece en la versión electrónica de la revista The Economist del 28 de marzo (ver www.economist.com) en el cual se analiza la relación que tiene el imperio de la ley (the rule of law) con el crecimiento económico de un país. Entre otras cosas, se cuestiona qué debe entenderse realmente por el “imperio de la ley”. Pareciera que hay dos categorías de definiciones al respecto. En la primera se asocia al imperio de la ley, más con el de imperio del derecho y con la esencia de una sociedad justa, inexplicablemente relacionada con la libertad y la democracia, donde el poder del Estado esté restringido para impedir su abuso y donde las libertades básicas, tales como la de libre expresión del pensamiento o de asociación, estén garantizadas.
En cambio, en la segunda categoría se asocia el imperio de la ley a aspectos más formales o livianos.
Lo importante no es tanto la democracia y la moralidad política, sino los derechos de propiedad y una eficiente administración de justicia. Las leyes tienen que proveer estabilidad, no importando si son moralmente aceptables o promueven los derechos humanos. China pareciera un interesante caso de estudio, pues es una de las economías con mayor crecimiento y mayor recepción de inversión extranjera. No obstante, se dice que es un Estado totalitario y por ende, con un poder casi ilimitado, que además no permite entonces el pleno respeto de los derechos fundamentales de sus ciudadanos.
En China, entonces, ¿se tiene una noción liviana de “imperio de la ley”? En el artículo que hoy comento, al final queda más bien la inquietud de seguir investigando desde el punto de vista económico, qué tanto el Estado material de derecho (gobernabilidad e imperio del derecho) es una precondición para el crecimiento y desarrollo económico de un país o si en realidad es el crecimiento económico la precondición de un Estado que se caracterice por su gobernabilidad y el respeto al derecho, pues el ejemplo de China (o de Chile, hace 17 años) y otros dejan duda al respecto. Yo creo firmemente que para poder alcanzar no solo crecimiento económico sostenible sino, además, con el desarrollo humano; el Estado material de derecho es precondición y no al revés. Guatemala ha tenido crecimiento económico en los últimos años, pero ¿dónde está el desarrollo humano? ¿Hasta qué grado o nivel confiamos en nuestras instituciones? Y así, ¿hasta cuándo tendremos crecimiento económico?
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