Nuestra identidad se va asimilando a los modelor mediáticos.
Anamaría Cofiño K.
Esta etapa de la historia de la humanidad está marcada por una fuerte diferenciación social impulsada como paradigma de la libertad del capitalismo de mercado. Los abismos entre ricos y pobres se explican como fenómenos naturales, propios de todo sistema, debido a que siempre hay quienes son más arrechos, listos o merecedores que otros. Este orden económico produce una infame cultura de la desigualdad que lo fundamenta y reproduce con rasgos particulares, como el racismo en Guatemala.
La publicidad, como herramienta de propaganda, juega un papel clave para implantar ideas y patrones de vida, es indispensable para que el sistema siga funcionando, convirtiéndonos en adictos al consumo, enajenados por las marcas y el querer tener. Al ofrecernos un tipo de belleza y felicidad a cambio de algún producto, nos toman como entes que obedecen sin pensar.
El bombardeo con imágenes sensuales, frases simples, canciones pegajosas y mensajes sugerentes hacen presa de amplios sectores que caen en esa trampa que es una espiral vertiginosa hacia el vacío.
Como consecuencia, nuestra identidad se va asimilando a los modelos mediáticos y perdemos la fuerza que nos da sentirnos personas dignas, no objetos manipulables. Muchas mujeres son blanco de estas prácticas perversas, a ellas se les ofrecen todos los productos asociados a su papel de género: mercancías que las harán buenas madres, excelentes amas de casa, maravillosas amantes. Si analizamos la simbología difundida sobre las mujeres, encontramos todos los lugares comunes, los prejuicios y estereotipos que contribuyen a la opresión y a la desigualdad entre mujeres y hombres.
La cultura dominante nos define y construye, a través del miedo y la violencia, como seres sumisos, si no estamos conscientes y alertas, si nos dejamos llevar.
Eso es lo más grave, que requiere de un esfuerzo grande para oponer resistencia y buscar alternativas frente a semejante poder. Ir contra la corriente no está bien visto. Cuestionar o criticar se ven como actos amenazantes del orden; y la rebeldía, como el colmo de la provocación.
Ahora se recurre a calificar como terrorista, bochinchera y desestabilizadora a la ciudadanía cuando plantea sus demandas y exige atención a sus problemas. Se les encasilla entre los malos y se les compara a esos buenos que no dicen nada para que todo siga igual. Quienes se atreven a impugnar o disentir, quienes proponen transformaciones son los otros incómodos, que es preferible eliminar. Sobre esos criterios se establecen las políticas de seguridad y gobernabilidad, con la pretensión de que la responsabilidad sobre la injusticia la tiene Dios, y ¡ay de aquél que se anime a protestar!
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4 comentarios:
sergio licardie V.: (2008-04-05 12:52:06 horas)
En el mercado del infierno el único bien es parejo, todos se queman por igual, el que robó millones, el que mató uno o cientos, el que se robó un pan y no se fue a confesar antes de morirse. Todos se queman por igual, amontonados, no hay lugares preferentes. Existen miles de miles de variables para analizar y todas tienen sus extremos, si se quieren ver con lógica de polaridades. Si la lógica es una simple curva normal estadística, en esas variables hay miles de opciones para cada definición. La autora maneja tres o cuatro variables y en cada una ha establecido su posición y echa punta contra lo que considera el otro extremo de sus posibles análisis sobre sus oponentes. La vida no está llena de gentes normales, solo existen 3 o 4 polaridades singulares.
sergio licardie V.: (2008-04-05 12:40:40 horas)
En el mercado del infierno es parejo, todos se queman por igual, el que robó millones, el que mató uno o cientos, el que se robó un pan y no se fue a confesar antes de morirse. Todos se queman por igual, amontonados, no hay lugares preferentes. Existen miles de miles de variables para analizar y todas tienen sus extremos, si se quieren ver con lógica de polaridades. Si la lógica es una simple curva normal estadística, en esas variables hay miles de opciones para cada definición. La autora maneja tres o cuatro variables y en cada una ha establecido su posición y echa punta contra lo que considera el otro extremo de sus posibles análisis sobre sus oponentes. La vida no está llena de gentes normales, solo existen 3 o 4 polaridades singulares.
Juanpa Escobar: (2008-04-05 11:39:35 horas)
Hablando en plata, sin hipocresías ni maniqueísmos: SE DEBE calificar como terrorista, bochinchera y desestabilizadora a la ciudadanía cuando plantea sus demandas y exige atención a sus problemas, precisamente si se comporta como terrorista, bochinchera y desestabilizadora. Todos aspiramos al Estado de Derecho y no podemos justificar los delitos de nadie, sean ricos, clasemedieros o pobres. Tal como lo dice otro columnista, que por cierto predica pero ignoramos si ya se convirtió: lex dura lex. Otra cosa sería, si la ciudadanía decide salirse de la Ley y hacer una Revolufa despojadora y repartidora de lo que los demás tienen, ya que luego vienen las legalizaciones tipo sandinistas y amnistías mediante leyes liberadoras de responsabilidades. Y hasta la próxima, unos 50 años después.
Otto R. Menéndez: (2008-04-05 07:02:30 horas)
Le recomiendo leer a los libros de Noam Chomsky de EUA y los documentos del congreso mediatico recien efectuado en Venezuela
4 comentarios: