El hombre que custodió a Álvaro Colom durante tres campañas electorales seguidas es un próspero empresario y finquero que ahora dirige la seguridad Presidencial.
Paola Hurtado
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Jesús Alfonso
Quintanilla, en su despacho como jefe de la SAAS.
Un puesto muy codiciado Con la referencia del contrato que tuvo con el Congreso, ¿cómo no sospechar que usted podría prestarse a dudosos negocios para cobrarse la “inversión” de los últimos ocho años y medio? –Yo le digo que se aprende de las cosas malas que uno hace. Eso nunca va a volver a pasar.
¿Pero cuánto nos costará a los guatemaltecos su ayuda para que Álvaro Colom llegara a ser el Presidente? – Yo diría que nada. Lo que se hizo fue de corazón. Yo nunca le pedí al Presidente este puesto para cobrarme la factura. Lo hice por el bienestar del país y se lo puedo decir ante los ojos de Dios.
El común de los mortales pensaría que usted está en este puesto porque “algo quiere”. Al menos reponer lo gastado. – Es difícil entender lo que motiva a alguien a apoyar a un político. A mí me gustaría que investiguen mis finanzas como empresario, que me hagan números. Con la cantidad de empleados que tengo se darían cuenta que no tengo necesidad de robarme nada aquí. De verdad, mi ilusión es contribuir a dejar un cambio para Guatemala.
Con lo que usted gana acá es fácil deducir que no es el salario su motivación. Pero con la capacidad de hacer negocios que ha demostrado tener, ¿por qué no pensar que utilizará el aparato estatal para beneficiar a sus empresas? – El Presidente casi nos hizo firmar un pacto de no usar nuestras empresas. En estos cuatro años usted no va a ver ninguna de mis empresas haciendo negocios con el Estado. No tengo necesidad, estas crecen solas en el iniciativa privada. Estoy aquí para demostrar que no todo el que llega a un puesto público tiene que embolsarse millones.
¿Cree que su puesto es muy codiciado? –Yo diría que sí. Todo el mundo quiere que lo vean cerca del Presidente, hasta estiran el cuello para estar junto a él en las fotos. Y yo ya lo estoy.
Hay quienes califican a Carlos Quintanilla de “guardaespaldas de lujo” porque en las campañas siempre se le vio escoltando a Álvaro Colom. Las maledicencias parecieran no importarle a este discreto criador de ganado y caballos españoles, y propietario de una de las empresas de seguridad más grandes de Guatemala.
La deferencia que le concede el Presidente va más allá de confiarle la vida. Ambos se profesan una lealtad inquebrantable que ha sobrevivido por más de ocho años a los recelos y las presiones.
Como las amistades que se forjan en el encierro, la guerra y la miseria, la de Quintanilla y Colom se consolidó en la época menos alentadora para el candidato de la ex guerrilla en 1999: los financistas no abundaban ni la gente se aglomeraba en los mítines. Sin embargo, el empresario, a quien Colom bautizó como Charlie, creyó y le apostó al ingeniero y se volvió en su protector, en todos los sentidos.
Carlos Herlindo Quintanilla Villegas es el Secretario de Asuntos Administrativos y de Seguridad de la Presidencia (SAAS). Es el responsable de que el mandatario y vicemandatario no sufran ni un rasguño, de la seguridad de sus familias e invitados especiales. Administra la Casa Presidencial, los viajes internos y al extranjero, y está a cargo de 700 agentes de SAAS y los más de 400 de la Guardia Presidencial.
La SAAS es un organismo civil que sustituyó en 2003 al desaparecido Estado Mayor Presidencial.
A diferencia de sus dos antecesores, que se les veía poco o casi nunca al lado de los mandatarios, Quintanilla acompaña a Colom en la mayoría de viajes importantes. A él le informan a qué horas sale el mandatario de su casa, con quiénes se reúne, dónde y qué almuerza, si está indispuesto, cuándo vuelve al hogar y a qué horas se apaga la luz de su alcoba.
Ambos se conocieron a mediados de 1999, por iniciativa de Inés Castillo, entonces alcalde de Taxisco, Santa Rosa, y actual diputado de la UNE. Colom era el candidato de DIA-URNG, coalición de la izquierda con la que corría por primera vez la Presidencia, y quería reforzar la seguridad que le daban los custodios facilitados por el comandante Pablo Monsanto. Y Quintanilla era el dueño de Serprop, empresa de seguridad privada, y ganadero.
Colom consiguió el 12 por ciento de los votos y el tercer lugar en las elecciones, pero Quintanilla se quedó a su lado. Es uno de los pocos financistas que no se le separó nunca. “Lo escuché en los mítines y me gustaron sus ideas sobre las comunidades más necesitadas, las injusticias...se ganó mi confianza”, relata Quintanilla sentado en la silla de su despacho de SAAS, con un fusil que adorna la mesa a sus espaldas.
Carlos Herlindo es un capitalino de 42 años, casado desde hace 21 y padre de dos adolescentes y un joven universitario. Es hijo de un subteniente retirado del Ejército y la formación militar con la que lo vinculan se limita a sus estudios en el Instituto Adolfo V. Hall y a los dos años y medio que cursó en la Escuela Politécnica, donde se graduó de bachiller y se quedó a 22 días de alcanzar el grado de oficial por reprobar una clase.
El jefe de la seguridad Presidencial aún conserva las estrechas amistades que trabó durante su paso por la 104 promoción de la Escuela Politécnica: los capitanes del Ejército, Osmán Contreras, actual subsecretario de SAAS, y Gustavo Solano, secretario de Análisis Estratégico (SAE); así como Édgar Hernández Umaña, ex comisario policial que desertó antes que él en la Escuela Politécnica y con quien compartió aulas desde la primaria, en Jutiapa, y quien ahora es viceministro de Seguridad.
Una vez fuera de las filas castrenses, Quintanilla comenzó su carrera de empresario con Texgrafic, una pequeña litografía, y tuvo una distribuidora de abarrotes. Eran los años ochenta y las empresas privadas de seguridad eran escasas. El joven ya fraguaba la idea de abrir una cuando un amigo le pidió ayuda para encontrar dos agentes que le cuidaran el negocio. Quintanilla los consiguió y comenzó a administrarlos, pero tendrían que pasar varios años para que se consolidara como experto.
Motivado por algunos amigos, Quintanilla, ya casado y con hijos, emigró a Washington, Estados Unidos, para fortalecer su capital y estudiar cursos y diplomados sobre seguridad. Los buenos tiempos, sin embargo, llegaron hasta finales de los noventa. Él ya estaba de vuelta en Guatemala y junto a Hernández Umaña había fundado Serprop. La empresa crecía lento (cerró el primer año con 27 agentes) y Quintanilla dudaba si debía dedicarse a otra cosa. Entonces, comenzó en 1997 la desmovilización de la Policía Militar Ambulante (PMA), como parte de la reducción del 33 por ciento de los efectivos del Ejército.
Por su cercanía con los militares y con el espaldarazo de estos, Quintanilla fue contactado por empresarios y bancos que se quedaron sin la seguridad que le contrataban a la PMA, y así vio la oportunidad de absorber a más de 600 efectivos desmovilizados. En 1997, la Policía militarizada contaba con 2 mil 421 efectivos. Según un informe de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Guatemala, algunos se incorporaron a la Policía Nacional Civil y a la Guardia de Presidios y otros fueron absorbidos por las compañías privadas de seguridad.
Pese a estar vinculada con los grupos represivos del Estado, la PMA contaba con uno de los mejores centros de adiestramiento militar de América Latina y sus estrictos procesos de selección la habían acreditado como un cuerpo élite. “Era el cuerpo mejor cotizado para la seguridad de fincas y bancos”, comenta Mauricio López Bonilla, analista político y militar retirado.
Serprop, cuya propiedad ahora solo es de Quintanilla, es una de las 130 empresas autorizadas para dar seguridad privada en Guatemala. Mantiene una planilla de 2 mil 700 agentes, oficinas en todos los municipios y una amplia cartera de empresas locales y transnacionales.
Quintanilla también es dueño de Sertron, una firma de localización satelital (GPS) que resguarda mercadería trasladada por tierra. Su dueño cuenta con mucho orgullo que fue la primera empresa que le garantizó a las aseguradoras que no podían robarle ni una pipa de combustible.
El empresario es una suerte de rey Midas, nacido para hacer dinero. Lo describen como un tipo que siempre carga la calculadora en el bolsillo y que no descuida las oportunidades de oler y hacer tratos.
Pocas veces se equivoca.
En un viaje reciente a Colombia, sus acompañantes notaron que mientras conversaba con una empresaria descubrió que, al igual que él, comercializaba productos veterinarios. En cuestión de minutos casi cerraron el trato de importarlos a Guatemala a través de Serprovet, la tercera empresa de Quintanilla, y cuyos representantes venden de finca en finca a nivel nacional.
Carlos Quintanilla Villegas se identifica como alguien que creció “entre vacas y caballos”. Su finca en Guazacapán, Santa Rosa, cría ganado puro y caballos españoles registrados. Se llama Linda Vista y desde lo alto de sus siete caballerías de terreno se visualiza parte de la costa sur, incluyendo la finca de su vecino, Álvaro Colom.
elPeriódico no tuvo acceso a documentos que demuestren que las tierras vecinas a la de Quintanilla son del Presidente. Y la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia no lo confirmó. Pero lugareños y trabajadores del lugar relataron cómo hace alrededor de dos años los propietarios de una finca llamada Los Pensamientos, que colinda con Linda Vista, vendieron una porción de su tierra. El comprador, coinciden, fue Álvaro Colom – a quien se le ve ahí seguido-, adquirió 11 caballerías (704 manzanas) que ahora se conoce como finca El Pensamiento.
El Pensamiento también cultiva pasto y tiene una entrada por la carretera de Taxisco a Escuintla, y otra por Guazacapán. Sus accesos internos aún son pedregosos, pero utiliza la vía de ingreso de la finca de Quintanilla y su mismo helipuerto. Según narró un vecino, los Quintanilla poseen 10 caballos de alta escuela y más de 500 cabezas de ganado que se pasean libremente entre Linda Vista y El Pensamiento, que suman 18 caballerías, valuadas, según conocedores, entre Q1 y Q1.5 millones cada una.
Las necesidades del rey Midas
Quintanilla obtuvo hace tres años una licenciatura en estrategia en una universidad panameña donde también cursó la maestría en Recursos Humanos. “El cartón siempre hace falta”, justifica. Su esposa, Ana Monterroso Corado, administra ahora las empresas.
Su despacho como jefe de SAAS es estrecho y poco iluminado, con puertas con pasadores de tienda de barrio, en vez de cerrojos eléctricos. Gana un salario mensual de Q12 mil que, a cálculos simples, bien puede equivaler a menos del uno por ciento de las ganancias que le provee Serprop.
Quintanilla utiliza su propio vehículo (un Mercedes Benz blindado que compró para la movilización de Colom en la campaña pasada) y costea el combustible de sus carros y custodios. Aunque él preferiría que no se supiera, también utiliza helicópteros y carros de Serprop para los traslados urgentes de la Presidencia que se estancan en la burocracia.
A Quintanilla se le ha escuchado dar declaraciones a la prensa cual si fuera Ministro de la Defensa o de Gobernación. “Tenemos que ir tras las cabezas de las mafias del crimen organizado”, “seguiremos con la tendencia a la baja (de las muertes violentas)”. “El ataque desnuda el grave problema del narcotráfico, por lo que estamos acelerando medidas”, ha comentado a medios impresos.
¿Qué hace un jefe de la seguridad presidencial hablando sobre seguridad nacional y ciudadana?
Como uno de los elaboradores del plan de seguridad de la UNE, podría asumirse que se siente autorizado para hablar sobre esos tópicos. Pero hay analistas, como el sociólogo Gustavo Berganza, y el ex jefe de SAE, Edgar Gutiérrez, que consideran que la notable presencia de Quintanilla se debe a que goza de una de las tres tajadas más grandes de poder de este Gobierno, junto con el secretario privado de Colom, Gustavo Alejos, y la primera dama, Sandra Torres.
Al jefe de SAAS también se le señala a menudo su posible injerencia y connivencia en los nombramientos como el del segundo de la SAAS y el jefe de SAE, el viceministro de Gobernación, y el jefe de finanzas del Ejército, cuyo cargo ostenta su ex cuñado.
Ante los reiterados rumores sobre si Carlos Quintanilla aspira a ocupar la silla de Ministro de Gobernación, él, sin ánimos de jactarse, asevera que si hubiera querido ese cargo “me lo habrían dado desde el principio”.
En los corrillos del Ejecutivo también se habla de cierto distanciamiento entre Sandra Torres de Colom y Quintanilla poco antes de las elecciones, por causas nada claras. Aunque las relaciones de ellos son cordiales, los rumores de las diferencias entre ambos continúan.
Durante la campaña, Quintanilla habría propiciado además una encerrona con Colom para que este decidiera si Charlie se encargaba de su seguridad o si decantaba por un grupo de militares retirados de alto rango que, previo al año electoral, tenían influencia en el partido y estaban filtrándose en los círculos de la seguridad.
El jefe de SAAS asegura que Colom no tuvo que decidir entre él o los militares. Cuenta, en cambio, que el líder de la UNE, por iniciativa propia, les dijo a los castrenses que gracias, pero prefería que Quintanilla manejara su seguridad, así que les pedía su retiro y después verían “cómo los integramos”. “Pero ya no nos buscaron ni nosotros lo hicimos y qué bueno que ya no estuvieron por acá”, comenta Quintanilla.
Una publicación del 7 de octubre de elPeriódico identificó a estos militares vinculados al contrabando, crimen organizado y narcotráfico como integrantes del círculo de poder que rodea al partido oficial. El día 13, la organización publicó un campo pagado para aclarar que ellos y otras personalidades de dudosa reputación “nunca han estado cerca de la UNE”.
El peor negocio
Quintanilla es un tipo afable que sonríe al saludar y deja a un lado los celulares para no interrumpir la plática. En sus conversaciones siempre sobresale su fuerte creencia en Dios y acostumbra a pedir todo con por favores y gracias. Leal y noble son los adjetivos con los que más lo definen. “El hombre que no haría nada que pusiera en problemas a Colom”.
Su indeseable referencia comercial radica en una malograda negociación que hizo con el Congreso.
En octubre de 2004 trascendió que a Serprop se le adjudicó fraudulentamente un contrato de Q884 mil por el servicio de 34 agentes de seguridad, durante cuatro meses. Cuando la Comisión de Probidad escudriñó las anomalías de la adjudicación, Quintanilla denunció que el entonces presidente del Legislativo, Rolando Morales, intentó cobrarle Q50 mil de comisión por cada mes de servicio prestado. Este lo negó y alegó que Serprop también había ganado un contrato para dotar de armamento al Congreso.
“Todo salió mal… fue el peor negocio de mi vida”, comenta Quintanilla. El funcionario asegura que los tales agentes eran, en su mayoría, colaboradores de campaña de la UNE y el empleo era para pagarles el apoyo. “Yo presté el nombre de mi empresa para que otorgaran el contrato. Nadie lo creería pero así fue, ni me pagaron el último mes”, dice.
Esta semana se graduó un grupo de 46 nuevos elementos de SAAS, al menos cuatro de ellos cuidaron de Colom en las últimas campañas. Los juramentó el propio Quintanilla, quien seguirá siendo su jefe, pero ahora será el Estado quien les pague.
En los últimos años, Quintanilla proporcionó a Colom y familia un promedio de 50 agentes. Cuando la campaña requirió el resguardo de sedes y casas y las giras incluían varios puntos en un día, la cantidad podía ascender a 150 elementos. El salario por día del agente, sus viáticos, los vehículos, el combustible utilizado: el resultado de la suma no podía ser menor de Q200 mil mensuales.
Ganés o perdás, soy tu amigo
La noche que Álvaro Colom perdió las elecciones presidenciales contra Óscar Berger, en diciembre de 2003, se convirtió en una madrugada desoladora para el ex candidato infortunado. Después de los pésames, Colom regresó a su casa pasadas las 4:00 de la mañana. Exhausto y abrumado no logró conciliar el sueño y a las 6:40 se encontraba ya bañado, rumbo a su oficina.
Cuando los guardias de Colom llamaron a Quintanilla para avisarle a dónde iba su protegido, este apenas tuvo tiempo de alcanzarlo. “Álvaro, seguimos siendo los mismos”, recuerda que le dijo. “La vida continúa y tu seguridad también. Aquí estoy para lo que dispongás”.
Para despejar un poco la mente, Colom y Quintanilla viajaron esa semana a España en un viaje financiado por el segundo –aunque este no lo admite abiertamente- y dos semanas después se les sumaron las esposas e hijos de ambos para terminar el paseo de 22 días.
Colom y su familia siguieron gozando del resguardo que Quintanilla les procuraba desde 1999 y así transcurrieron cuatro años hasta que el líder de la UNE se postuló por tercera vez a la Presidencia.
Se incrementaron la seguridad, los viajes y los vehículos. Cuentas de restaurantes, hoteles y viajes eran pagadas a menudo por el leal Charlie.
“Si esta vez no ganás, el día después de las elecciones mi casa estará abierta y yo, a tus órdenes. Pero tendrás que dedicarte a otra cosa”, le advirtió a Colom. La mañana del 5 de noviembre, el finquero no tuvo que salir a buscar al amigo derrotado, sino a coordinar la protección del Presidente electo.
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11 comentarios:
OVANDO DE LEON: (2009-10-02 13:15:08 horas)
De todo el contenido entre la relacion del señor Quintanilla y el presidente Colom, puede ser o no verdadero; ya que si Colom ya estaba acabado y derrotado a la par de Oscar Berger, Quintanilla no se nota bruto ni ignorante si no todo lo contrario y que pensamos que el penso en ese momento cuando Colom mas necesidad y apoyo requeria; Pues si ya tengo dinero, ahora quiero mas dinero y fama y con Alvaro sera la mayor inversion de mi vida.
BETTY FIGUEROA. T: (2008-04-28 07:53:09 horas)
Mil cosas dichas, mil cosas leidas y muchas ,mas escuchadas, pero lo que si es cierto es que Carlitos como le llamamos los mas cercanos..es un gran hombre digno de admiracion y respeto, de buenas raices,con buenas bases tanto morales como espirituales. Adelante... y que DIOS TE BENDIGA CARLITOS.
jose cali: (2008-04-09 06:12:12 horas)
Novelesco!........................ pura Novela...... Y cuentan que fueron muy felices........ ja ja
Rodrigo Pérez: (2008-04-06 18:44:55 horas)
Lo conocí por medio de un primo que tiene una finca en Guazacapán. Un tipo altruista, colaborador, amante de los caballos españoles. Seguramente la seguridad del país va a mejorar con especialistas empresarios como Carlos Quintanilla.
Ana Luisa Mencos: (2008-04-06 12:42:44 horas)
Les paso de que Quintanilla sabe cuándo vuelve al hogar Colóm, pero de que también se entera a qué horas "se apaga la luz de su alcoba" es como mucha exageración ¿no creen? Ni modo que no tenga privacidad, el presidente de turno es un humano como todos los demás. Ya bájenle.
Marco López: (2008-04-06 10:16:39 horas)
Excelente comentario, según la información recabada, se ve que el famoso charlie a estado a la diestra de colom sin interés alguno, el tipo no es arrivista, y se cuentan con las manos de los dedos los verdaderos amigos, sigan adelate con esa sociedad y que doña sandra no los interrumpa.
Emilio Morales: (2008-04-06 10:10:10 horas)
Creo que la nota es muestra de la lealtad de una persona hacia alguien, seguramente seguira siendo un Powermen. Ustedes que dicen??
Mario Jimenez: (2008-04-06 09:57:38 horas)
BUEN REPORTAJE Y NO HAY GRAN COSA QUE ESCONDE ESTE PERSONAJE, ES BUENO VER QUE A PESAR DDE TODAS LAS SITUACIONES DE FRACASO DE COLOM ESTE SENOR SIEMPRE ETUBO AHI,
Ismael Morales: (2008-04-06 09:14:38 horas)
Realmente voy a llorar...... que desinteresado...jajajajaja....mi amigo, nadie vende un caballo por bueno...ni hace ricos quedandose pobre.......
patricia cuellar: (2008-04-06 09:11:06 horas)
INTERESANTE articulo..a eso le llamo YO, ser un amigo Leal.en las buenas y en las malas.[ aunque nunca han habido malas ..? ]pero por lo que se lee, Quintanilla, es una buena persona a quién Colom, jamás creo, dejara de confiar. pués le ha demostrado, una AMISTAD muy Sincera, y esas,ya no se encuentran. !!! asi que Sr. Colom,haga lo imposible por no traicionar ésa linda AMISTAD...Escribo esto, por haber leido este bonito articulo, que YO le llamaria, LA AMISTAD..en este tiempo AMIGOS , es dificil encontrar. Felicidades Sr. Quintanilla..y le pido por esa linda Amistad que tiene, con el qué gobierna Guatemala, que hagan hasta lo IMPOSIBLE, por darle a los ciudadanos, SEGURIDAD, y combatan a los NARCOS, caiga, quién caiga !!!! Terminen con las maras, que tanto daño nos hacen , peersonas trabajadoras ,caen en sus manos. Terminen con los Malvados. AYUDE a su amigo,colabore por el bién de todos nosotros, y de Uds...por que no ?..anticipadamente, le doy las gracias..
hagan de GUATEMALA, un gran pais,como siempre se ha deseado.
Geovanny Valladares: (2008-04-06 07:45:01 horas)
Senor editor: Tenemos negocios de ganado co la familia Quintanilla y les puedo decir que muchos de los numeros que se muestran aca están exagerados... Quintanilla no es el único dueño de Serprop (otros familiares son socios), Colom no tenía necesidad de que pagaran todo por él luego de la primera campaña, las cantidades QQQ están exageradas.... Lo que le puedo asegurar es que la finca del Sr. Quintanilla fué hecha por él, sus padres y sus antepasados a puro sudor, austeridad e inteligencia. Hasta la fecha el padre del Sr. Quintanilla trabaja más fuerte que cualquier peón, luego no es de admirarse el progreso que obtienen.
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