Según las autoridades, el problema de los cateos a viviendas es que los informantes denuncian, en ocasiones, a vecinos con quien afrontan problemas.
Por: Claudia Acuña
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Un allanamiento puede cambiar la vida de una familia cuando no está involucrada en hechos delictivos. Esto le pasó a Rolando* quien a inicios de este año vivió una experiencia difícil. Antes de las 6:00 horas, llegó a su vivienda un grupo de policías y fiscales. “Los policías venían armados y lo primero que sentimos fue susto. Todos entraron prepotentes y ofensivos, mostraban sus armas. Ingresaron a la casa y registraron todo, mientras que los vecinos salían a ver qué ocurría en la colonia”, narró Rolando. Las autoridades los involucraron en extorsiones telefónicas que se realizaban desde su residencia. Luego de varias horas se retiraron todos, no sin antes disculparse por las molestias causadas. El problema no es que vinieran, dijo Rolando, sino que los vecinos siguen aún con la duda de en qué estamos involucrados. Según el afectado, al día siguiente se presentaron a la Fiscalía para que les dijeran la razón de la diligencia. “No quisieron decirnos quién nos denunció, solo nos levantaron un acta en la cual nos desligan de cualquier hecho delictivo porque no encontraron nada en nuestra casa, pero la gente nos sigue viendo con malos ojos”, agregó. De acuerdo con el fiscal Edwin Marroquín, en cierto punto lastima el derecho e intimidad de las personas. “Algunos se molestan por nuestro ingreso, puesto que después no se encuentra a la persona que buscamos”, agregó. La Policía Nacional Civil solicita frecuentemente allanamientos a casas, luego de que recibe información al número 110 de la Policía Nacional Civil, de personas que, en algunos casos, tienen interés en perjudicar al vecino. Según las autoridades, estas situaciones se dan todos los días. En uno de los casos de trascendencia, la búsqueda del ex diputado “Manolito” Castillo, la División de Investigación Criminal (Dinc) de la Policía Nacional Civil (PNC) recibe entre cinco y diez comunicaciones diarias en las que personas dicen tener información sobre el paradero de este prófugo. La mayoría de datos resulta falsa. Así lo demuestra el registro de la línea 110 y 1510 donde se recibe información sobre los prófugos de la justicia. En muchas ocasiones se determinó que mujeres denunciaron a su cónyuge, quien ha cometido una infidelidad, para darle un susto. “Dicen que fue socio de Castillo para que la Policía lo investigue”, comentó un funcionario. Desde inicios de año a la fecha, la PNC ha recibido 200 llamadas en relación al paradero de Castillo. Según el jefe de la Dinc, Víctor Ruiz, los datos recibidos deben verificarse. En varias ocasiones, refiere, han constatado que se trata de problemas entre vecinos pero que su trabajo es verificar. *Nombre ficticio |
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