Paulo de León, macroeconomista de la consultora CABI, analiza las causas y efectos que tendrá la recesión de Estados Unidos sobre la economía guatemalteca.
Por: Lorena Álvarez
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Hace un año, el mundo disfrutaba del mejor ciclo de crecimiento de la historia. Dicha coyuntura se desvaneció en menos de seis meses, en agosto de 2007 se desató una crisis financiera de alcance global a raíz de los impagos de las hipotecas de alto riesgo (subprime) en EE.UU., que arrastraron a la mayor economía del mundo a una recesión (contracción). Paulo de León fue uno de los primeros economistas que se atrevieron a predecir dicha recesión en julio de 2007, analiza el impacto sobre la economía guatemalteca. ¿Cómo se origina esta crisis financiera global? – Personalmente creo que no es una sola razón, es la mezcla de una falta de regulación en el sistema financiero no bancario (bancos de inversión de EE.UU. emiten bonos respaldados por hipotecas de alto riesgo que adquieren otros bancos y fondos de inversión extranjeros); por otro lado, la avaricia y búsqueda rampante de negocios -de los bancos- sin velar por la calidad del mismo (otorgan préstamos hipotecarios a clientes con mal historial crediticio, datos falseados o con muy poca capacidad de pago), así como la creación excesiva de dinero por parte de los bancos centrales. Esa fue la mezcla que preparó la receta de un coctel catastrófico. ¿Qué obligó a la Reserva Federal (FED) a admitir una recesión este año en EE.UU.? – En CABI mencionamos la posibilidad de una recesión en julio del año pasado. Desde esa fecha, vimos varios signos y evidencias de que la actividad económica en EE.UU. se desaceleraría fuertemente. Es cierto que el estallido de la burbuja inmobiliaria fue el principio, pero pronto vimos el deterioro de las expectativas del consumidor y una serie de indicadores que señalaban la inminencia de una recesión. La información fluye más libre y perfectamente que antes. Negar algo que muchos vemos sería contraproducente a la autoridad, restándole seriedad y, más que todo, credibilidad. ¿Considera que Guatemala está mejor preparada que en el pasado para enfrentar un shock externo como el que se presenta? – Guatemala tiene como principal atenuante de crisis las reservas internacionales (ascienden a US$4.3 millardos). Aunque ellas solo disminuyen la probabilidad de un ataque especulativo. En la parte real, no la veo más preparada que otras veces. Seguimos siendo una economía abierta, dependiente de las exportaciones, y ahora de las remesas, una economía completa y estructuralmente vulnerable. No hay mecanismos de defensa fuertes, como en otros países, con un fisco ordenado y superavitario, institucionalidad, una red de seguridad social (safety net), etcetéra. También la preparación y experiencia de nuestros líderes económicos y financieros no ha cambiado en las últimas décadas. ¿Qué impactos podría tener sobre nuestra economía? – Muchos, por el lado real y financiero. Una caída de las exportaciones, remesas, precios de las materias primas (commodities), importación de inflación, importación de miedo y desconfianza del consumidor, disminución de los flujos de inversión extranjera, peores condiciones de financiamiento internacional para nuestras empresas y bancos, etcétera... sin mencionar el hecho de que Guatemala tiene varios factores comunes al ciclo económico que recién terminó en Estados Unidos: dinero barato y abundante, así como un boom tipo burbuja en el sector de bienes raíces (inmobiliario). Hay muchas similitudes. ¿Qué tan fuertes serán los efectos sobre las remesas, las exportaciones y la inversión extranjera directa? – Todas se verán afectadas, según sea el tamaño de la recesión, en EE.UU. Entre más fuerte y más dure, mayor será el impacto. Para el ciudadano común, ¿cuáles serán los impactos? – La inflación está golpeando fuertemente los bolsillos de todos los ciudadanos. Además, la creación de empleo y la actividad económica nacional entrarán en un ciclo de desaceleración más fuerte con su impacto sobre las ganancias de las empresas, producción y salarios. Es decir, habrá restricciones importantes. Todo ello, sin hablar y analizar el escenario de nuestra banca (los deudores se muestran sobreendeudados, y eso podría aumentar las carteras en mora). En pocas palabras, veo tiempos difíciles. |
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