Diana de Solares tomó el espacio de Carlos Woods Arte Antiguo y Contemporáneo durante varios días, junto a sus dos asistentes, para trabajar en el montaje de las piezas de la muestra “Dibujos calculados con líneas encontradas”, cuya preparación requirió meses de pruebas previas en su estudio.
Lucrecia Cofiño de Prera
DIBUJOS CALCULADOS CON LÍNEAS ENCONTRADAS
>Diana de Solares, Carlos Woods Arte Antiguo y Contemporáneo >10a. avenida 5-49, zona 14 >Del 26 de marzo al 12 de abril
Todo el proceso se filmó, en parte, como una memoria del proyecto, pero también para mostrar a los espectadores las fases sucesivas y la relación de cada etapa hasta su culminación. Este video se proyectó sobre una pared lateral en el exterior de la galería el día de la inauguración, y ahora se presenta en una pequeña pantalla en el interior. Las imágenes dan cuenta de los cálculos, encuentros y valoraciones, así como de las idas y venidas en medio de la incesante actividad de cortar, pintar, medir, ajustar, amarrar, descartar y colgar que requirió el montaje.
La artista activó el espacio de la galería, cuyas características ofrecen las posibilidades de un lienzo en blanco, y realizó ejercicios casi caligráficos con materiales banales y de desecho. En este contexto, alambres, rafia, cordones, palos de madera, tablas, pintura, cordel, globos desinflados, hilos y waipe asumen un lugar de honor reciclados como obras de arte.
Las obras desafían la percepción del espectador y lo motivan a seguir su configuración de piso a techo y de uno a otro extremo, mientras los elementos describen líneas rectas o patrones ondulados, dejan vacíos o trepan por las paredes, proyectan sombras, se retraen o se abren. La mirada es confrontada con cambios constantes, nuevas asociaciones y perspectivas diferentes a medida que se expande cada capa o se perfila cada ángulo.
La artista invitó al músico Paulo Alvarado a componer algunas piezas especiales para el proyecto, estrategia acertada que añade el estímulo al sentido del oído para “…reconstruir o contrarrestar la formalidad de los objetos”.
En el llamado “cuarto maestro” no está permitido el ingreso, y desde afuera se observa el color rosa profundo y saturado con el que se pintó en su totalidad. Una luz intensa sobre algunos elementos que cuelgan en el interior provoca un baile seductor de volúmenes y sombras.
“Los materiales y las formas en que se presentan, argumenta Solares, configuran las relaciones espaciales y jerárquicas entre ellos, y comunican el sentido de cada obra, el espíritu que la subyace, la emotividad de la cual emana y una particular visión del mundo”.
Su trabajo transmite el dinamismo del mundo físico, procesos racionales y cierta emotividad controlada, pero lo más importante es, quizás, que libera al dibujo de su soporte tradicional y le imprime volumen a la pintura a través del relieve.
Solares, deudora de los movimientos que se generaron en el primer tercio del siglo XX y que a partir de entonces se expanden y se contraen durante las décadas sucesivas, confronta al espectador con esta propuesta que busca desnudarse hasta lo mínimo.
1 comentarios: