Diana de Solares tomó el espacio de Carlos Woods Arte Antiguo y Contemporáneo durante varios días, junto a sus dos asistentes, para trabajar en el montaje de las piezas de la muestra “Dibujos calculados con líneas encontradas”, cuya preparación requirió meses de pruebas previas en su estudio.
Por: Lucrecia Cofiño de Prera
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Todo el proceso se filmó, en parte, como una memoria del proyecto, pero también para mostrar a los espectadores las fases sucesivas y la relación de cada etapa hasta su culminación. Este video se proyectó sobre una pared lateral en el exterior de la galería el día de la inauguración, y ahora se presenta en una pequeña pantalla en el interior. Las imágenes dan cuenta de los cálculos, encuentros y valoraciones, así como de las idas y venidas en medio de la incesante actividad de cortar, pintar, medir, ajustar, amarrar, descartar y colgar que requirió el montaje. La artista activó el espacio de la galería, cuyas características ofrecen las posibilidades de un lienzo en blanco, y realizó ejercicios casi caligráficos con materiales banales y de desecho. En este contexto, alambres, rafia, cordones, palos de madera, tablas, pintura, cordel, globos desinflados, hilos y waipe asumen un lugar de honor reciclados como obras de arte. Las obras desafían la percepción del espectador y lo motivan a seguir su configuración de piso a techo y de uno a otro extremo, mientras los elementos describen líneas rectas o patrones ondulados, dejan vacíos o trepan por las paredes, proyectan sombras, se retraen o se abren. La mirada es confrontada con cambios constantes, nuevas asociaciones y perspectivas diferentes a medida que se expande cada capa o se perfila cada ángulo. La artista invitó al músico Paulo Alvarado a componer algunas piezas especiales para el proyecto, estrategia acertada que añade el estímulo al sentido del oído para “…reconstruir o contrarrestar la formalidad de los objetos”. En el llamado “cuarto maestro” no está permitido el ingreso, y desde afuera se observa el color rosa profundo y saturado con el que se pintó en su totalidad. Una luz intensa sobre algunos elementos que cuelgan en el interior provoca un baile seductor de volúmenes y sombras. “Los materiales y las formas en que se presentan, argumenta Solares, configuran las relaciones espaciales y jerárquicas entre ellos, y comunican el sentido de cada obra, el espíritu que la subyace, la emotividad de la cual emana y una particular visión del mundo”. Su trabajo transmite el dinamismo del mundo físico, procesos racionales y cierta emotividad controlada, pero lo más importante es, quizás, que libera al dibujo de su soporte tradicional y le imprime volumen a la pintura a través del relieve. Solares, deudora de los movimientos que se generaron en el primer tercio del siglo XX y que a partir de entonces se expanden y se contraen durante las décadas sucesivas, confronta al espectador con esta propuesta que busca desnudarse hasta lo mínimo. |
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