Hace unos pocos días recibí llamadas de varios amigos que me indicaban que circulaba un correo electrónico aparentemente firmado por mí pero desde una dirección diferente a la mía. Mis amigos señalaron estar extrañados por el lenguaje tan primario que se utilizaba y lo incoherente y claramente falso de la noticia; por eso, me sugirieron investigar y denunciar que era el correo de algún cobarde que, lleno de odios en contra del Gobierno y obviamente en mi contra, estaba usando un nombre parecido al mío con fines inconfesables y sin tener la hombría de hacerlo con su propio nombre.
El correo en cuestión, ponía bajo mi supuesto nombre y el de mi empresa palabras que jamás he expresado en relación a una supuesta esquela que el Gobierno habría publicado con ocasión de los recientes hechos sangrientos en el departamento de Zacapa.
No deseo continuar con esta nota que gentilmente me permiten publicar mis amigos de elPeriódico sin antes fijar mi posición pública frente a las actuales autoridades de Gobierno, y frente a la situación que vive nuestra nación. En primer lugar, reiterar que estoy totalmente alejado de la consultoría y el análisis político desde hace cuatro años, seguidamente quiero expresar que siento un personal aprecio y simpatía por Álvaro Colom a quien en el pasado tuve el privilegio de servir; independientemente que coincidamos o no con las aproximaciones que se deben hacer a la problemática nacional, ambos hemos transitado y lo seguimos haciendo en el ámbito del juego democrático y de legalidad.
Las campañas negras en Internet no son nuevas. Hace poco tiempo circuló un correo presuntamente firmado por el periodista Mario Antonio Sandoval, atacando al Gobierno de Colom. De igual manera se hizo circular otro mensaje aparentemente suscrito por otro experimentado periodista despotricando contra el Presidente y su familia. Hace poco más de un año y medio, uno de los bancos principales fue atacado cobardemente por estos delincuentes cibernéticos y le provocaron la huída de un grupo de cuentahabientes en unas pocas horas. Ni qué hablar de la campaña política, durante la cual se atacó incesantemente al actual presidente Colom y al entonces candidato del oficialismo, Alejandro Giammattei. En ambos casos, el asqueroso contenido de los mensajes era tan grotesco, que carecía de credibilidad.
Expresarse es un derecho que todo ciudadano tiene. Este servidor lo ha ejercido abiertamente desde hace muchos años, pero siempre he firmado mis mensajes y los he sostenido desde mis espacios como columnista y comentarista de televisión, en las entrevistas que los medios me han hecho en diversos momentos durante los últimos años en diferentes países, por lo que no necesito ocultarme tras un correo electrónico para expresar lo que siento y menos insultando a una persona.
Con respecto al estado crítico que vive Guatemala, pienso que es momento para buscar puntos de encuentro, lejos del estéril enfrentamiento que tanto se ha ensayado en el país. La oposición política al Gobierno debe ser creativa y constructiva, alejada de las sucias prácticas y ganar su espacio en el país por su capacidad para plantear soluciones inteligentes y de alto impacto. Pero, sobre todo, por el mérito de poder entender los momentos en que deben sumarse al esfuerzo del Gobierno en la implementación de políticas públicas que beneficien al país.
Reitero que el correo 0jligorriagtinterimage.com@gmail.com, no me pertenece y que constituye la obra maquiavélica y cobarde de un pobre diablo. Sugiero a los responsables de los servicios de Inteligencia del Estado que busquen el tecnológico y el personal entrenado que les permita identificar con rapidez quiénes son los responsables de las campañas negras vía correo electrónico.
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