El calor hace su presencia por el camino, Dora suda o transpira, igual da, los dobles de la campana de la ermita se escuchan tristes y apenas la sacan de su pensamiento. Algo se mueve dentro de ella, la noche fue demasiado corta y el sueño aparece detrás de los ojos. Piensa en el pasado virtual de su existencia, el amor no ha llegado aún, estuvo, y ve las flores que se revientan por el erotismo del sol. Está sola en la vida, Roque ya no volvió, la dejó por lo que es común, pareja nueva. El presente insoportable, evadirlo, imposible, a cada paso marca nuestra existencia. Dora saluda apenas, su mente se estanca en el pasado, pasará el tiempo y la vida se irá como el viento que pasa, arrastrando el polvo y las hojas caídas. Dora es bonita, el tiempo la espera.
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