Hacen llegar a los investigadores y Manolito no está ahí.
Méndez Vides
Quienes tenemos buenos vecinos nos sentimos afortunados en un país donde basta con que se mencione el asunto para que surjan todo tipo de historias apasionadas y anécdotas. Un profesional adulto me cuenta que el origen de todos sus malestares fue el divorcio de sus vecinos, porque pusieron la casa en alquiler. Llegaron unos, dice, porque nunca les supo el nombre, que todas las noches salían a botar la basura en el lado contrario de la calle, a unos cuantos metros de su puerta, para dejar el problema al camión municipal.
Los fines de semana se acumulaba el mosquerío y el narrador no podía estarse quieto, vigilando desde su ventana, en un segundo nivel, la desgracia del bulto de basura. Nunca me he atrevido a pedirle a los vecinos que paren tal costumbre, dice, porque tengo miedo a su reacción. Hizo bien, le comenta una mujer que piensa que un poco de basura no es nada, porque a ella le ha ido peor con sus vecinos, que llegaron hace poco con las escuadras en el cincho, uno maneja una chatarra y el otro una nave de lujo, completamente polarizada.
Ella teme que sean narcos, y como son hombres solos, apenas llegan el fin de semana empieza la bulla, llevan mujeres porque tienen derecho, pero elevan el volumen de la música y no dejan dormir a nadie. Una vez se atrevió a llamar a la Policía, y una patrulla se presentó con un oficial que le rogó a los vecinos que bajaran el volumen del aparato, pero a partir de la semana siguiente nunca encontraron patrulla disponible que los auxiliara. Estamos solos y desamparados, expresó. Otra señora cuenta que su día más terrible en la vida fue cuando la vecina compró un chucho. El animal era simpático de chiquito, pero luego se convirtió en una fiera, y lo mantenían de día y noche en el techo, donde deponía lo que comía y bebía, desperdicios de carne o concentrado, y pasaba ladrando, y ella no podía abrir ni la ventana para ventilar porque le entraba la peste.
Un día se animó y fue a pedir pelo, pero la vecina se quejó porque ya no sabía qué hacer, le contó su infortunio con el animal, que no se atrevía a matarlo y tampoco encontraba quién se lo aceptara ni de regalado, porque así es la gente. Pero gracias a Dios un día se soltó la fiera, salió a la calle y alguien se compadeció y le dio bocado. Lo cuenta con una sonrisa iluminada. Yo le pregunto si no fue ella.
No, no, jura. Yo no hubiera podido hacer tal cosa, y se besa el pulgar. Pero la vecina no lavó el techo y la peste permaneció por semanas, hasta que el invierno desapareció la mugre del canino.
Estábamos hablando de la problemática nacional, y la gente opinaba con mucho tino y racionalmente, hasta que saltó el asunto de los vecinos y brotó la pasión.
Dicen que los teléfonos para delatar a los maleantes suenan a cada rato pero por gusto, porque en la mayoría de los casos se trata de alguien tratando de vengarse de su vecino. Hacen llegar a los investigadores y Manolito no está allí. Son las diferencias nimias las que nos enemistan.
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4 comentarios:
Rodolfo Solares: (2008-04-10 19:02:46 horas)
En realidad en Estados Unidos hasta peor pueden estar porque en lugares como Florida usted puede disparar con solo tener la "sospecha" de que la otra persona le quiere hacer algo (defensa propia al extremo).
Yo diría más bien que aquí eso es algo de las muchas cosas malas que nos ha transmitido ese país, en donde la filosofía del derecho a portar armas promueve, como bien lo dice el amigo lector Luis Paiz, que la paz se conseguirá solo si todo mundo está armado, por el miedo que esto conlleva. Mejor no seamos como ellos sino basemos nuestra convivencia en el respeto y el apego a la ley, que eso si tienen en aquel país y que nosotros deberíamos de imitar, en vez de la otra filosofía del miedo y la muerte.
Carlos de Paz: (2008-04-10 18:27:42 horas)
Primero, Yo vivo en los EEUU y la gente puede ser tan bruta como en Guatemala.
No es cuestion de denuncia es la educacion que se recibe en la escuela, Urbanidad y respeto asi como moral y buenas costubres es la base de sociedades civilizadas.
Tambien empieza en la casa, vamos a ver que educacion le imparten a los hijos y el ejemplo tambien
Mario Figueroa: (2008-04-10 13:35:06 horas)
Demonios!! Uno nunca sabe que vecinos le toca.
De veras que uno se siente impotente cuando los "honorables vecinos" no tienen el minimo respeto hacia los demas o lo que es peor aun... No tienen sentido comun (sesos pues) y viven como que estuvieran en el monte (o sea, con un patio de 50x50, sin vecinos en varios kilometros a la redonda que sufran los embates de las bocinas a todo volumen)
luis enrique paiz : (2008-04-10 13:05:06 horas)
Entonces, la solucion, como argumetan algunos, es que uno tenga pistola tambien.
Así, si el vecino se pone brincon, yo le saco tambien la mía y que gane el que dispare primero.
El problema social se arregló. Eliminé al vecino que estaba invadiendo mi propiedad y derecho privado...
Esa es la forma civilizada de solucionar los problemas segun algunos.
Yo me pregunto, si en los USA un vecino osa tirar la basura en la calle del otro vecino, no existe miedo de denunciarlo, primero, porque el vecino no lo hace, pero bajo el supuesto que lo haría, segundo porque el vecino no tiene armas!! y tercero, porque el sistema de justicia y la policía funcionan como deben...
CAMBIEMOS GUATEMALA CIVILIZADAMENTE.
Devolver el monopolio de la justicia al estado y desprivatizarla. La justicia privatizada es la que da el que tiene el arma mas poderosa... el que mata primero al chucho, el que hace mas ruido al vecino y luego llega a amedrentarlo con su uzi...
4 comentarios: