El ritmo es la base. A partir de allí, se musicaliza.
Jorge Sierra/Mondo Sonoro
El ritmo es la base. A partir de allí, se musicaliza. Bajo esa llana premisa forja su trabajo el grupo Choque Urbano, encabezado por el argentino Sergio Ablin, que llegó a Guatemala para ante una sala llena presentar, Fabricando Sonidos, el miércoles 2, en el Gran Teatro Nacional.
Con una particular inventiva para producir ruido y sustraer ritmo a los elementos cotidianos y urbanos no tradicionales para la música como, los toneles de metal y de plástico, los sartenes, las pelotas, las bolsas plásticas, destapa caños, palos, tubos enormes, hojas de hojalata, y de paso el cuerpo humano (palmas, chasquidos, zapateos, etcétera), esto último recordando a lo hecho por Bobby McFerrin, así los 12 argentinos con pinta de obreros–hippies elaboran su espectáculo en el que además combinan teatro y danza, con un plus de humor.
Según Ablin, “como somos bichos de ciudad utilizamos todos los elementos que tenemos a nuestro alcance, a los que les sacamos ritmos musicales que forman parte de nuestra propia identidad. En este sentido tuvo mucho que ver también el “cacerolazo”, y la reacción de la gente al hacer sonar “elementos que son para otra cosa”.
Por supuesto, esos sonidos o ruidos están dotados de energía, precisión, sincronía, ingenio y sorpresa. Todo en realidad es un aluvión de ritmos familiares y vivos con sabor a cumbia, batucada, chacarera hip hop, candombe uruguayo y sucedáneos en tiempos de 6x8 o 3x4. Sin saltarme esas breves descargas de dinamita.
En la línea de grupos del mismo pelaje como, De la Guarda, Mayumaná, Blue Man y los ineludibles y ya veteranos referentes ingleses Stomp (aunque sin la complejidad y el calado de estos últimos), Choque Urbano forjó argumentos sonoros por las que discurrieron esos distintos elementos incluyendo las voces del público a la hora de interactuar.
La dinámica que a veces resultó predecible, pudo no obstante mantener esa noche al respetable a la expectativa más por el ritmo a construir que por el tipo de elemento sonoro a utilizar.
Así, su trabajo básico que consiste en “investigar las variantes sonoras de los elementos que hay alrededor”, fue presentado sin anestesia al público guatemalteco que sin la audacia empresarial de EC Music, Guatemala no hubiese tenido la oportunidad de disfrutar algo movido, estruendoso, eficaz, singular y además enriquecedor en materia de espectáculo.
Ya se prevé que algo similar ocurrirá con la presentación del Ballet Nacional de Georgia, antiguo estado de la Unión Soviética, con 30 cosacos bailando.
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