Tan período constitucional es aquel que corresponde al Presidente de la República como el que le corresponde, al Procurador General. Arzú llegó a la Presidencia, ungido por los votos. Yo, llegué a la Procuraduría General, y me sostuve en ella, por mi conocimiento y mi carácter.
El período constitucional del Presidente se da del 14 de enero a 14 de enero y el del Procurador General, del 18 de mayo a 18 de mayo, 4 años entre fecha y fecha y el legislador constitucional dejó establecidos los períodos de tal forma que no coincidieran, por lo que el Procurador General debe desenvolverse en dos gobiernos distintos, un año y medio con aquel que le designa y casi dos y medio, con aquel que le sucede.
Mi período constitucional se inició el 18 de mayo de 1994 y concluyó el 18 de mayo de 1998, ni un día antes, ni uno después. A veces he comparado la relación que existe entre un poeta y su poesía con aquella del Presidente y el Procurador General: La poesía, antes de publicarse, es del poeta, pero escapa de él ya publicada. El Presidente puede o no nombrar al Procurador General pero, una vez nombrado, no pertenece este a nadie, sino a la ley. Es esta, la de la ley, su única lealtad y la mejor lealtad que puede guardar al Presidente.
La Procuraduría General de la Nación es una Institución del Estado y no dependencia de Organismo alguno. El Jefe de la institución es el Procurador General y no puede tener jefe distinto. El Presidente lo es del Estado, pero no por eso, de esta institución.
Claro está que es incómoda la presencia de un asesor que responda tan solo a los mandatos de la ley pero, a la larga, se le valora y agradece. Los achichincles resultan cómodos al principio y agradables, en fin, para el oído pero, al poco tiempo, no sirven ni siquiera, ni de papel ‘toilette’.
Cuando en 1992 se dio mi caída del cargo de Procurador General de la Nación y Jefe del Ministerio Público, el entonces presidente Serrano, no dejó de ver con buenos ojos que, a partir de entonces, podría impartir sus órdenes sobre aquella institución, en aquel momento más complejo, puesto que reunía en una sola, a las dos, la PGN y el MP. Una semana después, aquella idea de sumisión que el gobernante pudo haber acariciado no le servía ya de nada, puesto que para entonces, el Procurador dependiente y la propia institución, se habían ya desprestigiado. Continuará.
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