Si ya desde la campaña el Presidente dormía cinco horas, las últimas semanas han sido agobiantes.
Eso, a pesar del placer que deparan las visitas de Estado. Desafortunadamente estas giras ocupan una parte menor de su tiempo. El resto de su jornada debe vérselas con una bancada integrada por diputados que quieren ser simultáneamente tramitadores de empleos y alcaldes de sus pueblos y que siguen más a Manuel Baldizón que a sus operadores. Esto es un mal menor, considerando la pertinaz cobertura que reciben los patinazos de su Gobierno. Si Rafa no hubiese fabricado la mentira sobre el avión de TOMZA, cedido desinteresadamente, no se hubiera puesto en evidencia su disgusto a viajar en vuelos comerciales, ni se hubiera cuestionado la calidad humana de sus amigos.
¡Qué carajo! Si el Baby Matta y Bobby Dalton son sus asesores es porque ambos desean servir al país. Que le hayan prestado sus aviones, no es, como insidiosamente se dice, el precio pagado para integrar su Gabinete ni la carta blanca para utilizar al Gobierno para hacer crecer sus negocios.
Y las presiones de empresarios creyentes de la mano dura, cabeza y corazón. Racionalmente sabe que el 23 de abril, cuando se cumpla ese tonto plazo fatal en el que lo enredó Óscar Figueroa para divulgar los primeros resultados de Gobierno, no habrá mejoras sustanciales en la seguridad.
Entiende que el proceso que impulsa Vinicio Gómez no rendirá en tres meses, ni siquiera en ocho, como dijo el miércoles, sino tal vez en dos años. Pero el hambre de titulares positivos y los asesinatos que no cesan le está llevando a considerar las acciones efectistas que apoya el equipo de Carlos Quintanilla: mayor presencia del Ejército, redadas, un aumento en el número de “orejas” –diez mil más, dicen en una bancada de oposición– y estados de excepción. Aceptó nombrar a otro amigo de Quintanilla para sustituir –¿o será más correcto decir “suplantar”?– a Víctor Rivera. Ahora Carlos controla la SAE, el Viceministerio de Gobernación a cargo de seguridad y el sistema penitenciario y también el aeropuerto. En la calle comentan que el ministro de la Defensa le reporta también a él… Ello no deja de inquietarle, a pesar de que Carlos ha demostrado ser tan leal.
Hoy que se vio frente al espejo al levantarse, le entró la duda de si no se estará alterando el equilibrio que había logrado entre las esferas de influencia de su gente de confianza y su papel como fiel decisivo de esta balanza de intereses… Como Presidente, le responden los ministros. En la SAE tiene a Galeano, su ex guardia de corps, como contrapeso, y en Gobernación la gente de Gómez se aferra a él como su único apoyo. Puede contar con Gustavo Alejos, pastoreando la bancada y a cargo de su agenda. Pero no deja de ser un frente de desgaste el papel de Sandra… aunque sin ella nadie tomaría en serio su promesa de gobernar para los pobres. Le queda la preocupación de Gloria, que ya empieza a acumular capital político ahora que atiende a los alcaldes: ¿se lo trasladará a él, será para Sandra o lo explotará en beneficio propio? Cada día es para él un mar de dudas.
Agregar comentario:
1 comentarios: