Salud preventiva distante de los objetivos del Plan de los Cien Días
Una campaña de vacunación que comenzó sin todos los insumos y puestos de salud sin medicamentos básicos.
Claudia Palma
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Johan Ordóñez
Una enfermera del Centro de Salud de Zunil inyecta a una niña, en una escuela como parte de la campaña de vacunación.
Son cerca de las 11:00 horas en la escuela de la aldea Chicovix, Zunil, Quetzaltenango, la lección de la “D de dedo” se interrumpe. Medio centenar de pequeños esperan en el salón de primer grado para recibir las dosis contra el sarampión, la rubéola y la poliomielitis. Ellos forman parte de los 2 millones de niños a los que el Ministerio de Salud espera atender a través del Plan de los Cien Días con una inversión de Q14.5 millones.
El personal del Ministerio ha debido caminar con una hielera a cuestas en la que resguardan las vacunas, bajo el sol, hasta la aldea. Según los galenos consultados en varios puestos de salud de Quetzaltenango, los lotes de vacunas deben preservarse en la refrigeradora y sólo debe abrirse cuando este se utilice para evitar que los cambios de temperatura la descompongan. Es decir, hay que mantener “la cadena fría”.
La campaña durará hasta el 30 de abril, pero el Ministerio sólo asigna vehículos durante dos días para ir a las áreas más alejadas.
En una de las comunidades, cuya meta era vacunar a 7 mil 300 niños, la jornada empezó hace una semana sólo con mil dosis, detalla la doctora encargada de ese puesto de salud.
Tengo siete minutos para atenderlo
No ha habido un aumento en el stock de los medicamentos, dice Héctor Segura, a cargo del puesto de salud de Santa Cruz del Quiché. Su bitácora da cuenta que atiende hasta 40 pacientes diarios a quienes escasamente puede dedicarles un promedio de 7 minutos.
Son cerca de las 2:00 de la tarde y al galeno todavía le resta por atender una docena de pacientes. En tanto que a esa hora la consulta externa del hospital regional luce casi desierta. En nueve hospitales regionales, como el de Santa Cruz, se ampliaron los horarios de la consulta.
El puesto de salud también carece de un laboratorio, que para Segura es indispensable instalar, y la comunicación con el hospital a escasas cuadras de ahí es nula.
Mientras al recién nombrado director del nosocomio le preocupa qué hará para acortar el tiempo de espera de sus pacientes por una operación –como se lo exige el Plan de los Cien Días- con sólo un cirujano de planta. “Lo prioritario es conseguir especialistas para trabajar aquí”, agrega.
Por aparte, Luis Cuyún, presidente adjunto del Sindicato de Médicos de Salud Pública, propone que el personal médico contratado pase al renglón 011. Además, que se aumente el presupuesto para compra de insumos, equipos y medicamentos de los puestos de salud. También debe digitalizarse y enlazarse en red la información del sistema de salud, para evitar ese divorcio entre la administración, hospitales y centros de salud.
elPeriódico intentó comunicarse con el viceministro Celso Cerezo, con el director encargado del Sistema Integral de Atención en Salud, Lisandro Morán; también con el Ministro de Salud a través de la directora de comunicación, Marlitt Valenzuela, pero ninguno respondió.
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