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Durante su vuelo a EE.UU., el Papa se refirió al escándalo que ha producido más de 13 mil víctimas de abuso sexual y que ha costado a la Iglesia más de US$2 millones, asegurando que el mismo ha causado gran sufrimiento a la Iglesia católica en los EE.UU., y a él personalmente. El Pontífice aseguró que trabajará para mantener a los pedófilos afuera del sacerdocio. Las expresiones de remordimiento por parte del Papa Benedicto XVI provocaron una respuesta llena de enojo y escepticismo de las víctimas, quienes aseguraron que quieren acciones, no palabras. “Habla de sentir vergüenza por el escándalo, pero no se acerca a la vergüenza que sentimos las víctimas, con la que hemos tenido que vivir nuestra vida entera”, dijo Becky Ianni, de 50 años, miembro de un grupo de víctimas y partidarios que se reunieron para expresar su frustración con el Papa. “Realmente no necesitamos este sentimiento de vergüenza”, dijo Ianni, que asegura que el sacerdote de su parroquia en Virginia abusó de ella entre las edades de 9 y 11. Explicó que las víctimas necesitan que se tomen acciones para corregir la situación. Robert Costello, quien dice que un padre abusó de él desde la edad de 10 años, estuvo entre aquellos a quienes los comentarios de Su Santidad no les conmovieron. “Creo que fueron ensayados”, aseguró. “¿Qué pasa con el sufrimiento de los niños?” se preguntó, y agregó que piensa viajar a Nueva York a recitar los nombres de las víctimas durante el discurso del Papa ante las Naciones Unidas. Fuente: The New York Times. |
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