Los funcionarios públicos están sujetos a la auditoría social, al monitoreo, a la observación con buenas y malas intenciones. Si un funcionario, y más aún el Presidente de la República, se sale de sus casillas, fácilmente lo agarran con saña y hasta le ponen cascaritas. Si los señalamientos son fundamentados, hay que aceptarlos, corregir y enderezar el rumbo; si es lo contrario, entrarle con ganas pues solo los hechos pueden superar las dudas.
A raíz de los ofrecimientos de campaña y de avances sociales mínimos en los primeros cien días de Gobierno, se ha producido una serie de criticas, unas con la intención de presionar para que se cumplan y otras que tienden a desgastar y deslegitimar. Los hechos y los alcances que tenga todo lo que se hace, es lo único que puede parar el vendaval y no las justificaciones rebuscadas. Enfrentar y resolver la problemática económica que provoca revuelo no es fácil, pues para el Gobierno pueden ser “Tiempos de Solidaridad” para garantizar el pan a quienes no pueden alcanzarlo, pero para otros son tiempos de cerrar filas, oponerse a cualquier plan y a cualquier transformación al sistema de tributación que afecte sus intereses.
Los hay también quienes están pensando y haciendo todo con miras al próximo proceso electoral y, por lo tanto, les interesa torpedear las acciones encaminadas a resolver las crisis. Ambos no piensan en el país ni mucho menos en los altos índices de desnutrición. Se trata de más de la mitad de la población en pobreza y pobreza extrema, de un alto porcentaje de niñez desnutrida. Guatemala debe dejar de ser comparada con Haití, y ningún país del hemisferio debe seguir con altos índices de muerte por desnutrición de quienes intentan sobrevivir con menos de Q16 diarios.
Frenar y reducir el costo de los productos de la canasta básica, apoyar a los pequeños productores para que produzcan granos básicos, dotar de tierra al campesinado, hacer realidad el vaso de leche o incaparina, generar empleo y desarrollar programas de salud, son parte de los retos y prioridades que debe asumir con toda responsabilidad el Gobierno, en vez de entregar más de Q100 millones al Ministerio de la Defensa que no defiende nada. Las criticas y acusaciones van a continuar porque el hambre apremia, el estómago no se llena con ofrecimientos y discursos, sino con alimentación. El combate a la pobreza no es negociable, se necesitan planes concretos de Gobierno y sensibilidad humana de quienes pueden aportar para que la niñez tenga futuro.
Agregar comentario:
6 comentarios: