Las autoridades de Policía han logrado la incautación de 1,800 kilos de cocaína, cifra que constituye más del doble de todo cuanto el Gobierno anterior incautara en sus últimos dos años de Gobierno. La incautación, sin embargo, no permite que se cante victoria puesto que el Gobierno de Berger vino a permitir que se introdujese en todo esto el más que extraño concepto de “incautaciones netas”, el que venía a ser algo así como el resultado de deducir de las cantidades incautadas, las que se “perdían”… y es así, por ejemplo, que siguen sin aparecer los más de 400 kilos que “se sustrajeran” de las bodegas policiales y, ¡colmo de colmos!, sin que de estos se haya podido recuperar, ni un solo gramo…
El Gobierno del presidente Berger, sea por dolo, o por inepto, vino a ser un gran socio del narcotráfico, e incluso los agentes que dirigían su departamento antinarcóticos. ¡Vergüenza de vergüenzas!, hubieron de ser encarcelados, en Estados Unidos, ¡claro!, por su participación en el delito.
La lucha contra el narcotráfico empezó a perderse en Guatemala cuando se abandonara la política de extradiciones, por cuanto que a lo único que en verdad se le teme es a una posible extradición, siendo las incautaciones e incluso la prisión local, los simples “gajes del oficio”. Son muchas las personas que no llegan a percatarse de lo que el narcotráfico es y significa y lo ven como lejano, como que si no les afectara, pero, la verdad de las cosas, es que carcome las entrañas mismas del Estado y, así, el de todas las instituciones, sean públicas o privadas, hasta hacerse de un imperio de miedo y de violencia que, en una u otra forma, nos alcanza a todos.
También hay quienes estiman –y bastante razón les asiste en el asunto– que los grandes responsables del narcotráfico son los países consumidores y que son estos los que están llamados, para combatirlo, a emprender una cruzada que no emprenden. Independientemente de la muy grave propiedad de este planteamiento no podemos permanecer indiferentes y debemos de hacer cuanto podamos.
Con las reservas propias, más que justificadas, por todo cuanto ha ocurrido en el pasado, no podemos sino alegrarnos de que, finalmente, se hayan podido realizar al menos dos incautaciones importantes, apenas, sin embargo, una gota de agua en el mar o un granito de arena en el desierto.
¿Hubo dolo o simple ineptitud? La verdad de las cosas es que a las autoridades anteriores les resultaba muy fácil navegar con la simple bandera de ineptos, y no socios. Los hechos, finalmente, son los hechos…
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