Una de las críticas que más he escuchado en las conversaciones sobre los primeros cien días del Gobierno socialdemócrata, se refiere a las constantes contradicciones entre las declaraciones del vocero presidencial con las del propio Presidente. Un ejemplo es el relativo al uso de aviones de propiedad privada en los que se ha transportado el mandatario y quienes le han acompañado en sus últimos viajes. Un día nos dicen que contratarán sin licitación el alquiler de un avión; otro día nos dicen que en realidad es una donación de las empresas privadas, y un poco más tarde, que es como una combinación de ambas cosas. Debemos recordar que no somos un país del primer mundo y por eso, es lógico no contar con un avión presidencial que pueda transportar a cualquier parte del globo terráqueo a nuestros dignatarios. Se cuenta con un bimotor que aparentemente no se ha mantenido en idóneas condiciones de aeronavegabilidad y que en todo caso, de estarlo sería para viajes regionales. Aún así, definitivamente los guatemaltecos debemos pedirle al Presidente y su comitiva que no viajen en aviones privados, pues es evidente que luego quienes hayan prestado sus aeronaves podrían pretender cobrar el “favor” de muchísimas formas. No entiendo personalmente por qué los viajes oficiales no pueden hacerse también mediante el servicio de las líneas aéreas comerciales.
Ahora tenemos más vuelos y conexiones que nunca. Uno de los objetivos principales de este Gobierno es lograr la transparencia y la austeridad en el gasto público. Pueden dar el ejemplo no solo reduciendo el número de acompañantes del Presidente al mínimo necesario para cada viaje, sino además, usar vuelos comerciales. De todas formas, no esperamos que nuestro Presidente se pase viajando tan seguido como para contratar un avión privado de largo alcance. Yo prefiero que los impuestos que pagamos los guatemaltecos se usen en gastos comprobables, como un boleto aéreo, que en adquisiciones de servicios aéreos sin licitación. Y qué lindo ejemplo además, en cuanto a la austeridad anunciada, sería ver a nuestro Presidente y sus acompañantes viajando en clase económica. Entiendo que podría considerarse absurdo pedirles que no viajen en primera clase, porque deben tener mayor privacidad y llegar descansados para sus maratónicas sesiones de trabajo en el exterior. Pero estoy seguro que los guatemaltecos apreciarían muchísimo ese gesto de austeridad. Pocos viajes, poca comitiva y en clase económica. ¿Por qué no, señor Presidente?
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