Deportista guatemalteco intenta escalar el Everest
Arredondo avanza hacia el campamento II, a 3 mil metros de la cima.
Enrique Naveda
Francisco Arredondo, el corredor de motos guatemalteco, el único que ha terminado en el Rally Dakar, miró hacia arriba y vio 3 mil 500 metros de roca y hielo y una cumbre puntiaguda y legendaria. El Everest.
El 6 de abril llegó al campamento base, a 5 mil 300 metros de altura, y permaneció allí, aclimatándose a una temperatura de -20º C-, hasta el 10 de abril cuando llegó el momento. Un paso, y luego otro y otro sobre el hielo con su expedición encabezada por el argentino Willy Benegas, que ha coronado cinco veces la cima del mundo.
Comenzó la tarea para la que se entrenó durante dos años: la escalada del Everest. Y el 19, tras superar la catarata de hielo del Khumbu, alcanzó el primer jalón: el campamento I, a 5 mil 900 metros de altura, que ayer mismo abandonó, rumbo al segundo campamento, a 6 mil 400 metros. Su relacionista, Rony Valdés, calcula que llegará el próximo jueves.
En ese momento, lo separarán de la cima 2 mil 450 metros y una gran dificultad: el último tramo, la pared más escarpada, la denominada “zona de la muerte” que sucede al campamento IV. Por encima de los 8 mil metros, el aire contiene tan poco oxígeno (menos del 30 por ciento) que los escaladores deben respirar 15 veces para poder dar un paso.
Cuando los alpinistas alcanzan la cumbre, llegan a consumir entre 12 mil y 15 mil calorías, 10 veces lo que quema el cuerpo en un día normal. El estrés es tan alto que el cuerpo comienza a consumirse a sí mismo para sobrevivir y el cerebro sufre.
Según los planes, Arredondo, que “se encuentra animado y subiendo a buen paso,” padecerá estas dificultades un día entre el 15 y el 25 de mayo, que es para cuando está previsto su intento de culminar el ascenso.
La jornada elegida dependerá del clima. Los escaladores recibirán de la base de meteorología una señal por radio: “Hay una ventana, se abrió el clima, tendrán mejor visibilidad”. Y saldrán a las 3:00 horas, en busca del pico. Desde entonces, tienen 12 horas de buen tiempo para subir y bajar. “Hay gente que lo hace en 10, o hasta en 8”, manifiesta Valdés. “Deben salir de madrugada, cuando el sol no calienta y no hay tanto peligro de avalancha”.
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1 comentarios:
Manuel A. Escobar: (2008-04-21 19:47:18 horas)
Vaya por este medio, al CHAPIN DE ACERO, Francisco Arredondo. Mi efusivo saludo y mis mejores deseos, porque cumpla su sueno. LLEGAR A LA CUSPIDE. Que Jehova, Nuestro Dios. Le de las fuerzas necesarias y el espiritu de lucha que se necesita en este tipo de proezas. Ojala, que el Quetzal, remonte hasta el cielo, asi como lo hace el Condor y el Aguila Real. Y que traiga a nuestro suelo, la misma presea del Chapin Vinal.-
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