Domingo
Carlos Quintanilla, hasta hace poco el hombre más poderoso del Gobierno, eclipsó su estrella. Transgredió las tres primeras Leyes del Poder de Richard Greene, el autor de la obra contemporánea más popular entre los políticos: 1) nunca le haga sombra a su jefe, 2) no confíe demasiado en sus amigos, 3) disimule sus intenciones. Ahora bien, esa aparatosa caída traerá secuelas para el régimen de seguridad civil, no necesariamente bondadosas.
Dentro de la casa o en el jardín es probable que tenga por allí alguna araña violín, una Loxosceles reclusa. Es pequeña y se mueve a gran velocidad y aunque es tímida y escurridiza, si alguna vez se siente amenazada inyecta a su adversario un veneno letal. Incluso para el ser humano.