Hillary Clinton sumó pocos delegados a su cuenta a favor, pero argumenta que ella es la capaz de ganar en los estados más poblados.
Redacción
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Una victoriosa Hillary Rodham Clinton saluda a la prensa que la acompañaba ayer en el avión que la llevó a un acto de campaña en Indianápolis, Indiana.
Otra vez los súper
Los superdelegados vuelven a primera plana. El grupo de notables demócratas que no son elegidos en primarias podrá ser crucial para decidir si es él o es ella la postulada. De ellos, 500 se han pronunciado ya: 262 a favor de Hillary Clinton y 238 por Barack Obama. De los últimos 70, la senadora ha ganado dos y el senador 68, el último, el miércoles mismo después de su derrota. Quedan por hablar 295, un número suficiente si se mueve en bloque, como para decidir el nombre del ganador. El País
Prensa, harta
Varios editoriales y columnistas de diarios estadounidenses hacían referencia ayer al resultado de la primaria en Pennsylvania, con términos poco halagueños: Michael Putney, The Miami Herald. “Teóricamente, la carrera demócrata debería estar ya terminada. En realidad, continuará hasta la náusea... dejando marcado al eventual ganador”. Editorial, The New York Times. “…se está degradando el proceso político; ... llegó el momento de que la senadora Clinton reconozca que la negatividad, de la que ella es principalmente responsable, no hace sino dañarla a ella, a su oponente, a su partido y a las elecciones”. Amy Sullivan, revista Time. “…el ganador real de la contienda demócrata en Pennsylvania es John McCain”. Dana Milbank, The Washington Post. “Alguien. Por favor. Detenga esto”. Dick Polman, Philadelphia Inquirer. “No parece haber cura para la migraña crónica de los demócratas”. David Lightman, Periódicos McClatchy. “Ha empezado a desvanecerse el sentimiento de los demócratas de que su candidato, al final, será aceptado y apoyado por todo el partido”.
Un día después de su decisivo triunfo en las primarias demócratas en el estado de Pennsylvania, Hillary Clinton está convencida de algo: “La marea está cambiando”. Así le dijo ayer a un grupo de simpatizantes, quienes ven renacer las opciones de que la ex primera dama sea la abanderada del partido en las elecciones a efectuarse en noviembre de este año.
Sin embargo, las cifras indican otra cosa. El triunfo de Clinton le sumó muy pocos delegados y según el sitio web realclearpolitics.com, Barack Obama aún le supera por 131 delegados, una veintena menos de la distancia que le sacaba el lunes.
Y aunque la senadora por Nueva York ha demostrado que gana en los estados más poblados, el voto popular está aún con Obama, por alrededor de 500 mil. Faltan 9 primarias y según los expertos es imposible de revertir la tendencia favorable al senador, sobre todo tomando en cuenta que en los siguientes desafíos: Indiana y Carolina del Norte, en dos semanas, Clinton no podrá triunfar por un margen considerable.
De hecho, se cree que Obama podría recuperar el terreno perdido (alrededor de 200 mil votos) el 6 de mayo, solo con los electores de Carolina del Norte. Y también claro está, sumar en la columna de haber la veintena de delegados que le cedió a Clinton.
Obama, empero, no ha logrado persuadir a la tradicional base demócrata: Clinton le aventajó en Pennsylvania 69–30 entre empleados blancos y lo superó por amplio margen entre los votantes de mayor edad y las mujeres.
Aunque el senador de Illinois sigue siendo gran favorito entre los afroamericanos, y otros grupos clave como los votantes pudientes y los jóvenes.
Tiene que producirse un estrepitoso derrumbe de Obama para que Clinton gane estas primarias en el sencillo y democrático terreno de las cifras. Pero la senadora no intenta ganar estas primarias en ese terreno.
“La pregunta que hay que hacerse en este momento”, dijo el miércoles a varias cadenas de televisión, “es que si no eres capaz de ganar los Estados que es necesario ganar en noviembre, eso dice algo sobre tus posibilidades en las elecciones presidenciales”.
Sin embargo, en Pennsylvania ambos precandidatos realizaron una campaña negativa, sobre todo Clinton, de acuerdo a los expertos, y eso ha endurecido las actitudes entre los demócratas.
Apenas una mitad de los partidarios de Clinton y de Obama, han dicho que se sentirían satisfechos con la nominación del otro precandidato, según entrevistas a boca de urna efectuadas en Pennsylvania. (Con información de AP, DPA, The New York Times, realclearpoltics.com, El País
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