Entre las propuestas para la reforma fiscal figura la prohibición de importar vehículos de más de 5 años de antigüedad. Sinceramente esto es un desatino, pues por una parte el Estado no es capaz de proporcionar un adecuado servicio de transporte urbano y por otra parte niega al público la posibilidad de comprar un carrito usado para transportarse. Para muchos compatriotas, el comprar su propio carrito, aunque sea usado y viejito, constituye un logro importante y una fuente de orgullo y satisfacción personal. Con la medida propuesta los únicos que saldrían beneficiados serían las agencias importadoras de automóviles nuevos.
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