Nunca olvidaré la historia –un tanto vulgar, aunque por ello mismo graciosa y muy acorde con nuestra idiosincrasia– que me contó un amigo italiano residente en Guatemala. “Cuando llegué al país –me dijo– un amigo alemán me tomó del brazo y en tono confidencial me aclaró: pon atención, porque cuando acá te dicen no tenga pena, quiere decir que están a punto de metértela. Y cuando te dicen fíjese que…, eso indica que ya te la metieron”.
Fuera de lo picaresco de la anécdota, el asunto evoca la importancia que en nuestro medio adquieren los sentimientos de pena y todo lo que se relaciona con ellos. En cuanto (o apenas) sucede algo que nos causa pena, descubrimos que somos unos apenados, ya que todo nos apena. Por eso andamos francamente sin pena repitiendo al que se nos ponga enfrente: “no tenga pena” (antes del desastre) o “¡ay, qué pena!” (después del desastre).
Es tal el abuso que llegamos a hacer de dicha palabra, que si lo pensamos apenas dos veces, llega a dar pena. Sin tener que pasar demasiadas penas, surgen exclamaciones catastróficas como “esto, señores, está que da pena” (haciendo un gesto de acabose con las manos), o expresiones ingenuamente esperanzadoras como “vaya usted sin pena” (que nos recuerdan la cara de circunstancia de los médicos cuando despiden a sus víctimas).
¡Cuántas veces no andamos por la vida corriendo a duras penas para no penar, lo que no quiere decir que penemos sin parar (no sé qué quiere decir esto, pero suena bien)! Allí van, por ejemplo, algunos hombres y mujeres ahogando sus penas y, otros más, purgando penas ajenas, sin que nadie se inmute. Pero todos, en suma, morimos al penar, porque el que penar quiera sin llorar, pena penita pena tendrá que cantar. Y colorín colorado, ¡se terminó el artículo!
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5 comentarios:
Luis Argueta: (2008-04-26 12:03:57 horas)
¡Qué pena! (que se terminó el artículo). Y pregunto, más al sicólogo que al escritor, eso de "penemos sin parar" (que en verdad suena tan bien)!, no tendrá que ver con el deseo de andar buscando penetrar la vida a pesar de padecer una deficiencia erectil colectiva?
José A. Calderón: (2008-04-26 11:36:22 horas)
Una petición (si se puede). Que uno de tus próximos artículos verse sobre cómo somos los guatemaltecos en realidad (perfil que le dicen).
Está claro que no tenemos una identidad nacional y conocer cómo somos podría abonar un poco. Sinceramente no veo ninguna posibilidad en el corto y mediano plazo; pero conocer las características del problema ayudaría mucho.
En noviembre del año pasado tuve la oportunidad de conducir un evento académico que pretendía definir al guatemalteco/a y aunque fuera de escena todos coincidían en un cuadro patético, a la hora pública, posiciones y comentarios políticamente correctos volvieron a relucir.
Si no podés o querés: ¡No tengas pena!
alfonso villacorta: (2008-04-26 10:12:28 horas)
Lo bueno es que es un articulo, a diferencia de muchos de esta semana en el periodico, que no da pena.
José Jiménez: (2008-04-26 08:39:00 horas)
"Fíjese" Raúl, que estoy de acuerdo con usted, pero yo no sabía, o no me había percatado que "las penas" venían acompañadas de un posible abuso...
Me encantó la expresión, que en buen chapín lleva un par de sustantivos de uso común. Muy vulgar, pero sin duda será parte de mi "inducción" cuando reciba amigos que vienen a trabajar del extranjero.
Yo solo le agregaría que cuando en Guatemala una o más personas te dicen que "si están de acuerdo" con lo que les has propuesto, eso no significa otra cosa que: "... bueno, le decimos que si para que no tenga pena, pero fíjese que..."
Alba Sagastume: (2008-04-26 01:26:37 horas)
Siempre me gusta leer tu columna pero la de hoy me gustá mucho más, estuvo muy entretenida y me gusto bastante el tono comico que le diste
5 comentarios: