La carrera del Arco iris, un recorrido por salvar a más del 70 por ciento de los niños que padecen cáncer.
Sylvia Gereda Valenzuela
Cuando la medicina dice: “Aquí ya no hay esperanza”; es cuando yo creo en el valor de seguir luchando tomado de la mano de Dios. En la desesperanza es donde encontramos el sentido de fe, esa fuerza que nos empuja a vencer lo imposible.
Apuesto por la vida y la esperanza, porque a lo largo de mi historia he visto Cristos vivientes que a pesar de su sufrimiento y la pesada cruz que llevan sobre los hombros se levantan con dignidad cuando caen.
Tengo la suerte de tener entre los seres que más quiero, inspiradores ejemplos de campeones y campeonas que luchan sin tregua, y ellos me han enseñado el valor de la fe y la solidaridad en los momentos de dolor.
Así es que, por esas vidas que podemos salvar con nuestro esfuerzo es que hoy dedico este espacio a la lucha del cáncer en los niños.
La sola palabra cáncer paraliza, entumece los sentidos, desgarra. Cuando yo la escuché por primera vez incursionando sin piedad en la vida de uno de mis seres queridos, sentí como si un batazo estremecía la parte lateral de mi cerebro.
Pero en medio de lo terrible que esta enfermedad pueda ser, pocos conocen que existe esperanza. Por ejemplo, el 70 por ciento de niños con cáncer, particularmente quienes padecen leucemia, se pueden salvar con un tratamiento adecuado. El asunto radica en que cada tratamiento tiene un costo de Q350 mil por niño, y se aplica en un término de tres años, lo cual resulta una cifra exorbitante para un país que vive sumido en la miseria, debatiéndose entre la desnutrición y los parásitos.
Sin embargo, siempre he sido de la opinión que las grandes obras inician con pequeñas obras. Y por eso, salvar la vida de un pequeño con cáncer es tan sencillo como hacerse sensible a través de su dolor. La carrera del Arco iris, creada hace ocho años por las Damas Rotarias y, particularmente, por la valiente mujer Ada Luz de Silva, esta carrera es uno de los gestos de solidaridad con el que sufre más significativos.
Toda la familia puede participar caminando, corriendo, trotando, en bicicleta, silla de ruedas y hasta en patines y la inscripción tiene un costo de Q40 que son destinados directamente a la Fundación Ayúdame a Vivir, que entrega los fondos directamente a la Unidad Oncológica Pediátrica (Unop) para tratar niños con cáncer, con los protocolos más avanzados de los centros especializados de Estados Unidos.
Esta carrera que hasta el día de hoy es el evento individual que más dinero recauda para salvar niños con cáncer, arranca el 11 de mayo a las 7:00 a.m. en el Obelisco. Este año, la meta es recaudar Q1 millón, pero principalmente demostrar que los guatemaltecos estamos unidos con el dolor de quienes están sufriendo y que estamos aportando soluciones para que ellos sigan adelante y se conviertan en el rostro humano del futuro.
Niños de más de 12 colegios, voluntarios y ciudadanos de a pie nos hemos unido en la lucha de vender entradas y hasta pulseras de vistosos colores. Nuestro único fin es apostarle a la vida. Pero quizás lo más significativo de esta actividad es que con el ejemplo de apoyo al necesitado estamos dando una lección de vida a nuestros hijos, para ser una mano que apoya al prójimo frente a la adversidad. Si nuestros hijos aprenden desde pequeños a ser solidarios con los más débiles, seguro que en pocas décadas este país se transformará. El psicoterapeuta austriaco, Viktor Frankl escribió en uno de sus más grandiosos libros: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.
El sentirse acompañado, querido y saber que alguien más está allí por uno en los momentos de crisis, es quizás una de las obras de caridad más loables que podemos hacer por los demás. Además, la vida nos da vueltas y siempre se aplica el refrán que dice: “hoy por ti, mañana por mí”, nunca sabremos qué nos depara el futuro.
De corazón, los invito a que se unan en esta lucha, no solo con la ayuda monetaria sino también poniendo el corazón, el ejemplo y el tiempo que como ciudadanos estamos obligados a dar a los que están en condiciones adversas.
¿Qué soy una optimista empedernida? Seguramente, pero esa actitud me ha brindado la oportunidad de ver grandes milagros realizarse frente a mis ojos. Si quiere regalar a un niño un arco iris de esperanza únase a la Carrera del Arco iris 2008, que se llevará a cabo el domingo 11 de mayo, a partir de las 7:00 a.m. en el Obelisco. Allí se iniciará un recorrido de 5 kilómetros, vale la pena invertir un poco de tiempo en lo que los necesitan.
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1 comentarios:
Anna Urbina: (2008-04-27 00:34:13 horas)
Hace 26 días mi madre falleció por cáncer, fue tormentoso y devastador, pero sobre todo cuando la medicina dijo 6 meses antes que ya no se podía hacer nada, luchamos por lo que quedaba de su vida y encontré ayuda de mujeres increíbles que nos asistieron como enfermeras en casa... me impresionó una de ellas que vive dentro de El Gallito y me cuenta como las maras han ido tomando las calles, hay balaceras todos los días, violan niñas de 10, 12 años, y ella como enfermera, vacuna a los niños de este sector porque los Centros de Salud no se atreven a entrar. Le pregunté ¿pero porqué no se va a vivir a otra parte? y me contestó... porque nos ha costado toda una vida de trabajo nuestras casas y nuestras familias y por unos 250 maleantes no vamos a dejar el sector. Me presentó un proyecto de poner un dispensario para ayudar a más de 100,000 niños que viven alrededor y no tienen acceso a medicina o servicios de salud... el cual se lo ha presentado a varios gobiernos, pero nadie la ha escuchado... asi que mientras me ayudaba a cuidar a mi madre, también regresaba a su casa a seguir ayudando a la gente de su barrio, sin recursos, solo pidiendo ayuda a la gente que la conoce, una mujer joven con dos hijos, un marido que trabaja a la par de ella y que por ser del sector no los balean al entrar. Ni la policía entra a ese lugar, recientemente una persona de Alerta Médica entró en el sector a recoger a un paciente y se equivocó de calle, la balearon a ella y a su hijita que iba en la panel. Mi madre murió después de luchar valientemente contra el cáncer y esta mujercita humilde pero muy buena enfermera me demostró que tenemos héroes silenciosos que quieren ayudar, pero no tienen voz ni voto para iniciar estos programas. Voy a participar en la carrera, pero aclaro, que debemos escuchar más a nuestra gente común y corriente... necesitamos ayudarnos unos a otros no solo en la enfermedad, sino a combatir la violencia y la pobreza que van de la mano por la falta de atención que las administraciones de gobierno le dan a los ciudadanos, haciendo la vida diaria casi un imposible. Ayudémonos, es necesarios que abran los ojos a las grandes necesidades que hay en todas partes.
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