Un país y un individuo se construyen con acciones derivadas generalmente de políticas. Son los padres de familia, en forma consciente o inconsciente, quienes marcan las políticas a seguir en casa; son las políticas de Estado las que dirigen el rumbo de la sociedad. Guatemala es un reflejo de las políticas que han marcado sus dirigentes.
En educación la cosa es igual. Las políticas educativas marcan el rumbo de una nación. Revisemos los hechos en el campo educativo. Aun cuando hoy se tiene casi la primaria completa –uno de los logros de Pronade en 2003– la política de educación para todos no se da, porque la calidad es mala, no se piensa más que en cubrir la primaria y de 10 niños egresados de sexto en una escuela pública, solo 4 siguen estudiando por falta de institutos. Es cierto que muchas acciones se realizan en el campo educativo, todos los gobiernos hacen micos y pericos con él, pues es publicidad. Unos profesionalizan en las universidades a los docentes, otros dan computadoras a los maestros, seguros de salud, pero… y a los estudiantes ¿qué?
Hoy le pregunto a usted lector, ¿cuánto tiempo hace que no entra a una escuela pública rural o urbana? Si lo ha hecho últimamente no me dejará mentir que al momento de poner un pie en la puerta, usted reconoce el tipo de director o directora que tiene el establecimiento. Esto es porque, dependiendo qué tan gestores son, así es el estado en que la escuela está. Solo tiene que entrar a los sanitarios, lector, para darse cuenta qué tan importantes son los niños y las niñas para el Estado. La mayoría de estos no cuenta con agua.
Al pasar a las cocinas improvisadas, el lugar donde las madres –en las áreas rurales– y mujeres contratadas por los padres –en las áreas urbanas– preparan los alimentos que los estudiantes podrán tener para paliar el hambre y la desnutrición que algunos sufren. Generalmente un espacio improvisado, sin ventilación, sin agua corriente y con estufas y utensilios adquiridos con esfuerzos de los padres y los maestros.
No hay más que asomar la cara por una ventana de un aula para ver otro cuadro dantesco. Niños y niñas hacinados, con mesas inapropiadas, rotas, viejas y con hierros que son peligrosos. Poco espacio para caminar y las condiciones dentro de ella son insufribles, ya que generalmente, como modelo de construcción en los últimos 15 años se coloca lámina en los techos provocando que a las 10:00 de la mañana el salón sea un horno; y cuando llueve, estas tienen tantos hoyos que la misma cantidad de agua que cae afuera, cae adentro.
No hablemos de libros y material didáctico, pues son escasos los primeros, y con la valija didáctica que se dota al docente, no alcanza ni para una semana de trabajo. Nunca ha sido, ni es ahora, política de Estado dotar a las escuelas de lo más mínimo. Cuando se hace un recuento de la realidad escolar de nuestros futuros trabajadores, cuando se analiza la razón por la cual allí nunca llega una política de cambio, es cuando realmente entran las dudas de si alguien ha querido o quiere el cambio de este país. Ahora, como medida de solidaridad se les da a los maestros un seguro médico para él o ella y su familia. No me toca a mí juzgar si es bueno o malo, pero, ¿y la solidaridad con los niños y niñas? ¿Cuándo será el día que pongamos los ojos en lo que realmente es importante, aunque ellos no voten aún?
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4 comentarios:
Jose Alejandro de Leon Castillo: (2008-04-26 18:50:20 horas)
Era preferible Pronade que si dio ejemplo de supervision de los padres hacia los maestros.....que ahora le den toda la libertad a Don Joviel y sus huestes para hacer lo que les venga en gana. Gracias a Dios y no a sus gestiones nefastas aùn existe FUNDABIEM
sergio licardie V.: (2008-04-26 12:08:58 horas)
El objetivo publicitado era primaria completa, pero fundamentalmente salvar el primer año. De 100 niños que entran a primero, 40 tienen probabilidad de terminar el 6º. De esos 40, indica la autora que 16 siguen estudiando. Pero no es por falta de institutos porque para ellos si hay instituto. Los otros 24 podrán tener carencia de escuela, pero también tienen que trabajar, los pescan para el matrimonio legal o no, tal vez natura non da o papa tampoco.
Cuando se visita una escuela hay tres conceptos para evaluarla primordialmente: los baños, las llaves, los archivos. Son preguntas clásicas donde un supervisor honesto puede tomar decisiones iniciales. Luego están los cuadernos de los alumnos. Con eso ya es suficiente para tener opiniones además de uniformes, vestido de los maestros, etc.
Yo le aconsejo que visite escuelas privadas y públicas, principalmente si es padre de familia y compare a donde se va su dinero y sus impuestos. Tome sus decisiones.
El problema en las escuelas, principalmente públicas, es administrativo burocrático. No hay personal para hacer determinados trabajos, nadie se puede subir al techo a tapar goteras. Hay que tener tiempo para hacer un escrito solicitándolo, luego no hay quien lo lleve, se recibe en una oficina y tiene que tener tiempo el director, después de leer El Periódico, para leer el escrito. Lo junta con otros y hace una nueva solicitud para que más arriba se haga otro escrito. Finalmente cuando se toma la decisión de mandar a reparar desde el año pasado no hay chapopote para poner en el techo y si hay, es día feriado o están de manifestación. Piense como se resuelve el problema en una escuela privada.
José A. calderón : (2008-04-26 11:24:06 horas)
Stricto sensu, muy buen artículo. Pero que difícil es abstraerse de la militancia y antecedentes de la señora Marroquín de Palomo. Como entender que haya alguien sensible al tema educativo, particularmente de los niños, y simultáneamente defienda a un genocida y milite en un partido de razgos neo-facistoides.
Uno quiere ser "objetivo" pero cuesta, pues la praxis es el fin y fundamento de toda teoría. Es como el ministro religioso que demustra fortaleza moral en el púlpito pero en su cotidianidad miente, roba y abusa.
Roberto Gonzà lez: (2008-04-26 06:05:41 horas)
Felicito a la Sra. Lucrecia de Palomo por este artículo. Siempre he pensado que la falta de educación es la más cruel de las discriminaciones, porque termina marcando al individuo de por vida, es un handicap que después cuesta superar, es como si muchos jóvenes salieran al mercado laboral, a ganarse la vida con una discapacidad.
El mejor legado que un padre de familia, aparte de los valores, le puede dejar a sus hijos, es la educación. Igualmente la mejor inversión que un país pude hacer, es la que se hace en educación, en escuelas, en institutos técnicos, en universidades, etc.
En el presupuesto de gobierno las más altas prioridades deben ser Salud, Seguridad y Educación. Invertir como prioridad en otros rubros es distraerse de los grandes problemas del país, y con esto solo agravar la situación.
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