Cualquiera que sea la obra que se edite acerca del asesinato de monseñor Juan Gerardi, siempre despierta pasiones. Y vende. No sucede lo mismo con el libro por el que murió: el Informe Guatemala Nunca Más.
Por: Mirja Valdés
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El 24 de abril de 1998, monseñor Juan Gerardi presentó el informe Guatemala Nunca Más, resultado del Proyecto Interdiocesano de la Recuperación de la Memoria Histórica (Remhi), el cual había dirigido desde su fundación en 1994. Dos días después de presentar públicamente los resultados de la investigación, fue asesinado. Las obras toman mayor importancia cuando su autor muere, Remhi, sin embargo, era ya un documento de trascendencia. Nada menos que la recopilación en papel de cientos de testimonios de víctimas del enfrentamiento armado interno, y un análisis de las causas y consecuencias que lo originaron. Aunque esto no lo convirtió en un éxito de venta. No ha sido una obra que genere grandes utilidades, asegura Carlos Alarcón, coordinador del Área de Cultura de Paz, de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA). Se venden más los libros acerca de la muerte de Gerardi que de ‘Guatemala Nunca Más’. En el país son dos los más polémicos y vendidos. Uno es The Art of Political Murder, la obra más reciente del escritor Francisco Goldman, (300 ejemplares en librería Sophos), una cifra respetable en Guatemala tomando en cuenta que está escrito en inglés, dice uno de sus distribuidores. El otro es Quién mató al obispo, de Maite Rico y Bertrand de la Grange, 1,500 libros vendidos en la misma librería. Este último ha tenido movimiento en otras librerías. El informe Guatemala Nunca Más ha vendido 500 ejemplares durante 10 años, la mayoría de estos fueron adquiridos por estudiosos extranjeros. La versión de cuatro tomos es un documento caro, y ese es el motivo de su escaso movimiento, supone Alarcón. Su valor es de Q250, en tanto que la investigación de Rico y De la Grange se vende en ediciones de Q200, Q100 y Q50. Se han escrito al menos media docena de libros que cuentan la vida del mártir, los cuales suponen o dan por sentado las razones de la muerte del prelado. Igual cantidad de versiones del informe, incluso material validado por docentes, pero estos documentos no llegan a las aulas. Las versiones de Remhi Los cuatro tomos de Remhi fueron traducidos al japonés, alemán, italiano y francés por iniciativas particulares en países donde se hablan esos idiomas. También se escribió un resumen elaborado por el español Carlos Berenstein, del cual se venden copias piratas en ferias del libro. Esta versión se convirtió en texto de lectura en universidades debido a su precio, entre Q50 y Q100, pirata y original. Estas fueron acciones independientes de difusión al plan original de la ODHA, porque la muerte del prelado detuvo el proyecto. Fue hasta en 2000 que imprimieron la primera versión popular, Memoria, verdad y esperanza. El informe con un lenguaje sencillo y dibujos básicos que personificaban, por ejemplo, a Efraín Ríos Montt, devuelve a las comunidades la información recavada en cientos de casetes. Son 20 mil ejemplares en cinco ediciones. También reprodujeron guías dirigidas a líderes comunitarios, Memoria, verdad y esperanza que invita a la reflexión y el diálogo, distribuidas en las comunidades más afectadas por la guerra. Las universidades Rafael Landívar y San Carlos se acercaron en busca de material del Remhi para sus estudiantes. La ODHA imprimió 25 mil juegos de cuatro fascículos en el diario Siglo veintiuno, los cuales llegaron de manera gratuita a los lectores de ese medio. Por último, elaboraron una propuesta pedagógica para docentes, Eduquemos para el Nunca Más construido y validado por docentes de diversas áreas. El resultado de este trabajo lo han presentado al Ministerio de Educación en tres ocasiones y la respuesta siempre ha sido la misma, “lo vamos a evaluar”. La Reforma Educativa demanda que los escolares conozcan esta parte de la historia a través del contenido del informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH), La Memoria del Silencio. Pero la información no ha llegado a las aulas. “El Remhi está fuera de la vida cotidiana de la sociedad como lo está del sistema escolar. Si algunos docentes lo usan es debido a un interés muy particular y no a políticas de las instituciones”, observa Virgilio Álvarez Aragón, director académico de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). En las universidades, en carreras del área social se toma como texto de consulta; en el extranjero, sin embargo, sirve de punto de partida en la elaboración de tesis. A Édgar Gutiérrez, ex coordinador del Remhi, desde 2004 lo consultan estudiantes de universidades de Virginia, Estados Unidos y Oxford, Inglaterra. |
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