|
“Aceptar a Cristo” es la solución que ha encontrado el decano de la Facultad de Ingeniería de la Usac para luchar contra los bajos niveles de “positivismo” y ocupar el tiempo libre de los estudiantes. Para lo anterior, se ha recurrido a los servicios del señor Nicky Cruz, un célebre ex pandillero neoyorquino, luego convertido en pastor pentecostal. “Cruz se presentó en la Plaza de los Mártires, donde sus palabras hicieron que el público estudiantil irrumpiera en aplausos (…) Al finalizar su testimonio hizo un llamado a quien quisiera recibir oración”, leo en la edición de ayer de elPeriódico y me pregunto si realmente estoy leyendo bien. La verdad, no sé si tomarmelo a chiste o más bien ponerme a llorar a mares (válgame el lugar común). El predicador, me entero, estuvo en su juventud sumergido en las drogas, el alcohol, la prostitución y el homosexualismo. Su madre practicaba la hechicería y su padre era sacerdote satánico. Su testimonio es uno de los más dramáticos en la historia del movimiento pentecostal. En la Usac servirá para reorientar a los estudiantes hacia el liderazgo. Más allá de lo puramente pintoresco del hecho, me asaltan varias dudas: ¿Qué diablos está pasando en nuestra “máxima casa de estudios”? ¿Fracasó toda su doctrina educativa? ¿Está repleta ahora de presidiarios y marginales a quienes hay que reorientar mediante “la palabra”? ¿Por qué tienen que recurrir al evangelismo para motivar a unos estudiantes a quienes se tendría que motivar mediante el conocimiento? ¿Pueden las autoridades de una institución como la Usac organizar oficialmente actos de proselitismo religioso? ¿No era esta la universidad llamada a defendernos del dogma y sacarnos del atraso? ¿La cuna del pensamiento crítico y científico? ¿La defensora por naturaleza de la educación laica? |
12 comentarios: