Su nombre puede pasar desapercibido para la mayoría de guatemaltecos, pero por la trascendencia que ha cobrado en los últimos cuatro meses, no se puede pasar por alto el súper poder que Carlos Quintanilla ejerce en el Gobierno.
Por más de ocho años fue el hombre que resguardó la seguridad del ahora presidente Álvaro Colom, y por ello fue nombrado secretario de Asuntos Administrativos y de Seguridad de la Presidencia (SAAS) en teoría, es el encargado de velar por la seguridad del presidente y su familia.
Desde que Colom asumió el poder, este hombre que fungió como su financista de campaña ha copado espacios que sobrepasan sus funciones y se ha convertido en un ente todopoderoso.
Algunos lo describen como la sombra de Colom, otros le llaman su “guardaespaldas de lujo”, pero lo cierto es que este criador de ganado y caballos españoles, que además es dueño de una empresa de seguridad que a finales de los años noventa se dedicó a reclutar más de 600 efectivos de la desaparecida y cuestionada Policía Militar Ambulante (PMA) es quien decide, manda y tiene el poder absoluto en los temas de la seguridad ciudadana, la inteligencia civil y el combate al narcotráfico.
La sombra del presidente, a quien este apoda Charlie, está asumiendo funciones que, por ley, le competen al Ministerio de Gobernación o de la Defensa. Quintanilla debería administrar Casa Presidencial, viajes del mandatario, encargarse de 700 agentes de la SAAS y 400 de la Guardia Presidencial. Sin embargo, sus funciones rebasan toda lógica y ley. En Brasil acompañó al presidente Colom y se entrevistó con el director de Inteligencia del Ministerio de interior. Pero además ha sido pieza clave en el tema del asesinato de los pilotos, en la destitución de Víctor Rivera, quien días después fue asesinado y en los nombramientos que ha realizado gobernación, de aduanas, puertos y aeropuertos, entre otros. En estas dependencias ha colocado a militares de cuestionada trayectoria.
Gracias a la influencia de Quintanilla llegó a la subsecretaría de la SAAS el capitán del Ejército, Osman Contreras; él nombró tras bambalinas a Gustavo Solano como secretario de Análisis Estratégico. Además llevó como viceministro de gobernación a Édgar Hernández Umaña, ex comisario policial, amigo de primaria y luego socio de Quintanilla. También influyó en el nombramiento de Marco Tulio García Franco en el Ministerio de la Defensa y del director de Finanzas del Ejército, Luis Ronaldo Cámbara, amén de muchos más.
Tras el asesinato de Rivera se le atribuye haber nombrado como su reemplazo a Alfredo Ruano Tejada, integrante del Estado Mayor Presidencial de Jorge Serrano y vinculado a cuestionados militares. Esto le dio a Quintanilla, ascendencia en la unidad antisecuestros.
Más recientemente, Quintanilla cometió la torpeza de retirar el servicio de seguridad que dicha dependencia otorgaba a la activista de derechos humanos, Helen Mack, con lo cual no solo se extralimitó en sus funciones sino que también violó una orden judicial al Estado de Guatemala proveniente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
No dudo que esta decisión se deba a la influencia que los militares están ejerciendo en las altas esferas. Quintanilla es hijo de un subteniente retirado del Ejército, recibió formación militar en la Escuela Politécnica.
Lo cierto del caso, es que los ciudadanos tenemos que tener el ojo bien puesto sobre Quintanilla. Él mismo ha confesado en entrevista con elPeriódico (6 de abril), sobre la influencia que ejerce en Álvaro Colom. “Luego de que Óscar Berger lo venció en las elecciones pasadas, Quintanilla quiso despejar la mente de Colom y lo invitó a viajar a España, con todos los gastos pagados. Luego, se les sumaron las esposas e hijos de ambos para terminar el paseo de 22 días. Colom y su familia siguieron gozando del resguardo que Quintanilla les procuraba desde 1999. Con el paso de los años, se incrementaron la seguridad, los viajes y los vehículos. Cuentas de restaurantes, hoteles y viajes eran pagadas a menudo por el leal “Charlie Quintanilla”, dice el reportaje.
Es seguro que ahora, este individuo esté pasando al presidente Colom sus cuentas por cobrar. Esas mismas cuentas que la mayoría de mandatarios han tenido que pagar a sus financistas a un precio muy alto.
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