Debido al increíble poder que tienen los comercializadores de las drogas en todo el mundo, varios expertos en la materia han llegado a la conclusión de que la única forma de acabar con ese flagelo es legalizar su comercio. Un ex Fiscal General colombiano que sabe del tema y que vive exilado por su seguridad lo ha dicho públicamente: “No existe otra alternativa”.
Si se legisla la producción y comercialización, no desaparecerán necesariamente los consumidores, pero sí el mercado negro al abaratar el producto y controlar su venta deberá pagar impuesto al Estado y poco a poco se convertirá como otra mercancía dañina, eso sí, pero equivalente al consumo del alcohol y cigarrillos.
El Estado de Guatemala al dejar de combatir gastando millones, lo desviaría hacia la educación.
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