El 30 de abril, lamentablemente el Editorial de elPeriódico reitera y asegura que los gobiernos anteriores no hicieron nada por los migrantes guatemaltecos.
Resulta entendible el escepticismo cuando solo existen declaraciones de buenas intenciones, o cuando la retórica populista tan en boga se atribuye poderes extraterritoriales para resolver problemas tan complejos, como la situación de nuestros compatriotas en Estados Unidos. Pero es irracional negar que si bien las autoridades de ese país del norte no respondieron a los reclamos del Gobierno anterior, sí se concretaron acciones que previamente no existían y que alivian en alguna medida la adversidad que afecta a nuestros compatriotas.
Si el editorialista opinara de buena fe y sin afán de favorecer a las autoridades de turno, podría hacer una visita al Centro de Atención al Migrante en Cancillería instalado en 2006. Podría dar algún crédito a la creación del Fondo de Repatriación de Personas Vulnerables y Fallecidas, el cual opera desde octubre de 2004. Podría también reconocer que en los últimos cuatro años se crearon tres consulados en Estados Unidos y tres más en México. Podría echarse una vuelta a la Fuerza Aérea para verificar la atención que se viene dando a los deportados, con una bienvenida a su país, alimento, disponibilidad de llamada telefónica, y la subvención del transporte para el traslado a sus comunidades.
Podría también llamar gratuitamente al número 1–888–3648–283, un servicio de consulta telefónica y asesoría migratoria para los guatemaltecos en Estados Unidos, servicio instalado a raíz de un convenio firmado con el Banco Industrial.
Adicionalmente se trabajó la propuesta inicial para la creación del Instituto para la Atención del Migrante (tengo el texto), el cual terminó sirviendo de base para la creación de la Conamigua, en una propuesta que fue consensuada en Cancillería con miembros de la Comisión del Migrante del Congreso. El editorialista también puede acudir a las oficinas de la OIM para confirmar el anteproyecto que se trabajó para un programa de la reinserción integral de los guatemaltecos deportados y que por falta de recursos no se echó a andar.
Finalmente, podría averiguar a cuántas personas atienden admirablemente los Cónsules así como las visitas y asesorías que sí dan a las personas detenidas en Estados Unidos.
Termino informando que durante la administración anterior, el presidente Berger pidió al mismo presidente Bush la inclusión en el TPS, y el mensaje posterior fue que no lo iban a dar y que por favor no se cometiera el desatino de seguir con ese tema.
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