Según Carlos Meany, ministro de Energía y Minas, el Gobierno propone que se le autorice negociar la ampliación de las concesiones a las empresas que explotan el petróleo nacional hasta por 25 años, y junto a esto, que se cree el Fondo Petrolero. Estos son los argumentos del funcionario.
Por: Juan Luis Font
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“Nuestra primera opción para paliar la crisis de los combustibles consiste en el incremento de la producción petrolera nacional. Guatemala cuenta con yacimientos importantes y debe tener una estrategia definida. El país produce alrededor de 13, 14 mil barriles diarios y tiene la posibilidad de incrementar su producción a 100 mil barriles al día. Así, podríamos ser autosuficientes. ¿Cuánto petróleo consume al día Guatemala? – Entre 75 mil y 80 mil barriles. ¿El petróleo que se extrae en el país podría ser utilizado para consumo interno, o tendríamos que exportarlo a un precio más bajo e importar otro más caro para nuestro consumo? – Los primeros pasos podrían ser exportar nuestro petróleo. Con el dinero obtenido, tendríamos suficientes ingresos para saldar nuestra factura petrolera. Sin embargo, si logramos el incremento de la producción a 100 mil barriles, se justificaría la inversión en una refinería mediana para que Guatemala pudiera procesar sus propios crudos y autoabastecernos. ¿Para cuánto tiempo tenemos existencias comprobadas, a ese ritmo de producción (100 mil barriles diarios) en los campos que se explotan hoy? – Para los subsiguientes 20 o 25 años. Hay otros funcionarios que han hablado de la posibilidad de incrementar la producción nacional hasta 300 mil barriles. ¿Es eso viable? – Me parece que una primera meta de 100 mil barriles diarios ya es en sí una meta importante. Supone crecer en 10 veces la actual producción diaria, y para eso es suficiente con las áreas que ya se han perforado en Guatemala. Pero necesitamos explorar y echar andar otras áreas. El Ministerio debe pronto sacar a licitación tres áreas en tierra y tres en el océano Pacífico, donde tenemos absolutas demostraciones de la existencia de yacimientos de petróleo muy ligero, de gran calidad. Pero extraer petróleo en el mar supone inversiones enormes. ¿Quién puede financiarlo? – El primer acercamiento lo hemos hecho con Brasil. Petrobrás es experta en esta materia porque el 85 por ciento de su actual producción la han encontrado en el Atlántico. Ellos podrían ser el socio idóneo y estratégico para el país. ¿Socio en qué condiciones? – Guatemala tienen un modelo de contratos de petróleo, el cual determina que la participación del Estado en las ganancias se hace mayor en la medida que se incrementa la cantidad de petróleo extraído. Si de un yacimiento petrolero se empieza a extraer petróleo y se produce entre 0 y 20 mil barriles al día, el Estado es socio en un 30 por ciento de esa producción sin invertir un centavo. En la medida que esa producción se incrementa -y es por eso que precisamente queremos aumentar la producción-, el Estado cobra una participación adicional. En la actualidad, Perenco es la compañía petrolera que extrae más petróleo en el país. Cerca de 13 mil barriles diarios en el campo de Chan, en Laguna del Tigre. ¿Cuánto más debería producir Perenco? – Nosotros estamos exigiendo que pase de los 20 mil barriles al día, con lo que el Estado de Guatemala recibiría el 50 por ciento de la venta, más la regalías. Pero para lograrlo, Perenco debe hacer inversiones cuantiosas, de millones de dólares, en perforación de nuevos pozos. Cinco o diez más. ¿En qué áreas específicamente? – En las áreas adyacentes al pozo Chan, al norte de Petén. Para hacerlo, necesitan de certeza jurídica y plazos más largos para así recuperar sus inversiones. ¿En cuánto tiempo se estima que podrían obtener el retorno de una inversión que les permita subir mas allá de 20 mil barriles diarios de producción? – Como mínimo, en 15 años. Por esa razón, al mismo tiempo que queremos crear el Fondo Petrolero, buscamos que se nos permita negociar las extensiones de sus contratos. ¿Cuánto tiempo más quieren extenderles? – Veinticinco años adicionales. Así tendrían total y absoluta certeza con el suficiente tiempo para la recuperación de sus inversiones. Aunque la Ley contempla ya 25 años de concesión, mucho de ese tiempo se pierde en la exploración, hasta 10, 12, 13 años. Después, las empresas tienen que mitigar los daños ambientales, y eso también toma tiempo. Los opositores en el Congreso han mostrado gran suspicacia por la solicitud del Gobierno de pasar esta ley de manera urgente. ¿Por qué se hace así? – Esta prórroga de contratos solo faculta al Ministerio de Energía para que pueda hacer negociaciones que permitan al Estado tener una posición mejor a la que tenía con el anterior contrato. La Ley exige que los contratos sean presentados al Gabinete en consejo de ministros para su aprobación. Por tanto, no hay discrecionalidad de parte del Ministerio. ¿A qué se refiere con mejores condiciones para el Estado en los nuevos contratos? – Queremos que el Estado tenga mayor beneficio en la explotación petrolera y, por el otro lado, que las comunidades de donde se extrae el crudo obtengan el 25 por ciento de esos ingresos. Dé un ejemplo concreto. En el campo petrolero Xan actualmente se producen entre 13 mil y 14 mil barriles diarios. ¿Cuánto percibe el Estado? – Alrededor de 96 millones de dólares anuales, pese a que la producción es casi la mitad de la que teníamos hace 3 años. Si se incrementara estrictamente en un 40 por ciento la producción de ese campo petrolero, ¿cuánto más percibiría el Estado? – Cerca de 220 millones de dólares anuales Y de esto, ¿cuánto podría quedarse en Petén? – Petén se beneficiaría en este caso con cerca de US$44 millones anuales, pero también hay yacimientos petroleros en Alta Verapaz, Quiché, Huehuetenango, Izabal, Suchitepéquez y Retalhuleu. Además, una porción de los fondos debe irse al cuidado ambiental. El campo Xan, donde se explota petróleo y se busca perforar más pozos, se encuentra en un área que nuestra legislación nacional dice que debería ser protegida por tener condiciones especiales en términos medio ambientales. ¿Cuánto más vamos a dañarla? – Estamos hablando de explotaciones que se dan a los mil y dos mil metros de profundidad, donde no estamos haciendo ningún daño ecológico… Pero en todas las extracciones petroleras hay derrames constantes. – Hay accidentes, y en ese sentido, tanto el Ministerio de Energía y Minas como el Ministerio de Ambiente estarán indudablemente celosos de que se cumpla con toda la legislación ambiental. Hay normativas para mitigar esos derrames y exigir a las empresas que tengan seguro en ese sentido, y que el Estado pueda resarcirse ambientalmente. Brasil explota petróleo en el corazón de la Amazonía y un oleoducto gigantesco recorre la región que es pulmón del mundo. Seguramente, Brasil cuenta con un Ministerio de Medio Ambiente con más capacidad de supervisar. – Más capacidad y más presupuesto también. Esa es una parte fundamental e importante. Nosotros estamos promulgando y motivando que los legisladores nos apoyen con esta ley, porque creemos que esto supondría dar un norte distinto a nuestro país con un absoluto respeto a la Ley Ambiental. Laguna del Tigre ha sido y está absolutamente depredada por la pobreza, las invasiones, y allí se realizan unas actividades ilegales. Démosle sustento económico a las comunidades que están en pobreza, apoyémoslas con planes de desarrollo forestales que les permitan ser prósperas. ¿Qué otros contratos vigentes tendrían que renegociarse para llegar a la cifra de 100 mil barriles diarios de producción? – Podemos ser absolutamente agresivos en la exigencia de los contratos y llegar a los 100 mil barriles con los que actualmente se cuentan. Por ejemplo, en el caso del contrato 6-93 con la empresa petrolera Petrolatina. Hoy en día está produciendo alrededor de 200 barriles diarios. Es un pozo de perforación que está en la etapa de prueba comercial. Todavía no ha llegado a su fase de explotación. Allí hay petróleo de muy buena calidad y se pueden perforar más pozos. ¿Qué otros campos con mayor potencial de producción existen? – Las Tortugas, en Alta Verapaz. Allí, por ejemplo, las comunidades se oponen al ingreso de la empresa, a la cual se le ha concesionado el área y dicen que no van a permitir la explotación petrolera. Entiendo sus razones. No es justo que las comunidades solo vean pasar por delante de ellos el desarrollo y no se beneficien de él. Pero es que en esa zona también ha habido derrames de petróleo y emanaciones de gases, y no ha habido mitigación de esos daños. Además, la explotación petrolera en el país se cree que está relacionada con la muerte de, al menos, dos campesinos en los últimos años. – Eso sí sería penoso. Nosotros pretendemos que tanto comunidades como inversionistas estén en la misma ruta de desarrollo. Tenemos que vencer ese nivel de confrontación en el país. Nunca hemos incluido a las comunidades en el desarrollo. Ese es el caso de las hidroeléctricas. ¿Corremos el riesgo que los países vecinos exploten en exclusiva los mantos petroleros que se extienden por el subsuelo, más allá de nuestras fronteras? – Absolutamente. Nuestros vecinos se muestran interesados para resolver su situación petrolera. Realizan inversiones y extraen su petróleo. Si Guatemala no adopta un modelo de inversión y extracción de petróleo moderno, nuestros yacimientos van a ser explotados y aprovechados por los países vecinos. Ese es el caso de Belice. Muy cerca de la frontera, ellos explotan un yacimiento de petróleo de tan buena calidad, que casi se extrae diésel de él. Lo mismo nos ocurre con México, al norte de Alta Verapaz y cerca de Huehuetenango. |
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