Álvaro Colom creó muchas expectativas sobre su orientación hacia los pueblos indígenas desde su misma campaña.
Por: Carlos Rigalt C.
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Con Óscar Berger -(un Gobierno con rostro de empresarios)- eran las edecanes. Y la Premio Nobel y Víctor Montejo y Mario Ellington y Carlos Cumatz. Con Álvaro Colom -(una “socialdemocracia con rostro maya”)- siguen viéndose edecanes, la bandera blanca de las cuatro etnias y hay gobernadoras mayas -(y un Ministro de Cultura)-. Pero aún así, los indígenas extrañan la presencia de sus etnias en el verdadero círculo del poder: los ministerios y las secretarías. A los pocos días de haber asumido el cargo el presidente Colom y ante la indiferencia hacia los indígenas en los primeros nombramientos que se iban suscitando, Demetrio Cojtí mencionó: “Envía un mensaje de contradicción e inconsistencia. Habían más expectativas. Sobre todo por los votos que recibió en el altiplano”. Aún así, existía la duda de lo que pasaría en el resto de los cien días que faltaban para medir al Gobierno. Ahora ya no tanto. La teoría y la prácticaA juzgar por las fotos del presidente Colom –(y de su esposa)– durante la entrega de la primera transferencia condicionada a los niños de Santa Cruz La Laguna y del interés mostrado en su reciente viaje a Washington por asegurar estos fondos, sonaría un tanto injusto reclamarle desinterés por los pueblos indígenas.Sin embargo, para estos pueblos, aunque las cosas podrían dar señales de estar cambiando, también hay señales negativas por haber prescindido de cuadros indígenas para ocupar los puestos clave. “Se está ahondado la distancia que el Gobierno tomó desde un inicio hacia las instituciones y personalidades del movimiento maya histórico”, juzga Álvaro Pop, de la ONG Naleb. Para Mario Ellington, de la Organización Negra Guatemalteca (Onegua), una cosa es “la teoría de que son socialdemócratas y otra la práctica”. Se habla mucho de pueblos indígenas, pero “si compara lo que estos habían logrado en el pasado con lo actual, estamos mal”. |
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